¡La actualización Glamsterdam llega para acabar de una vez con el misterio del MEV!
En Ethereum pasa algo bien curioso cada que se crea un bloque, y la banda normal ni se da cuenta. Hay una economía oculta que maneja quién mete qué transacción y en qué orden, pero la próxima actualización de la red, que se atrasó para la segunda mitad de 2026, quiere que todo ese rollo sea más claro y a la vista de todos.
Esta economía secreta gira alrededor del MEV, que significa “Maximal Extractable Value”, o sea, el máximo valor que se puede sacar de un bloque. Los que arman estos bloques tienen el poder de decidir qué transacciones entran, cómo se ordenan o hasta si las cancelan, todo antes de que el bloque se publique en la cadena. Por eso la actualización llamada Glamsterdam busca que este proceso, que hasta ahora ha sido súper opaco, sea transparente y regulado.
¿Por qué pasa esto? Porque las transacciones no se procesan en orden de llegada, sino según lo decida quien arma el bloque. Eso deja la puerta abierta para que bots o cazadores de oportunidades agarren las transacciones que les convienen en la mempool —donde esperan las transacciones para ser procesadas—, y se avienten la jugada de adelantarlas, reordenarlas o meter las suyas para sacar lana.
Además, este sistema permite a otros actores hacer dinero con trucos como arbitraje, “front-running” o ataques tipo “sandwich”, como el que le pasó hace poco al mismísimo Vitalik Buterin, uno de los creadores de Ethereum que, por supuesto, tiene ventaja gracias a su conocimiento y acceso exclusivo en cómo se arman los bloques.
Los cambios que vienen van a seguir una propuesta llamada EIP-7732, que quiere que la mayoría de los que proponen bloques le pasen el armado del bloque a un tercero llamado constructor. La cosa es que esos proponentes tienen que confiar en un intermediario, el servidor de retransmisión, que no tiene cómo garantizar que se porte bien, y ese es el problemón que Glamsterdam quiere solucionar.
Si no sabes qué es una EIP, pues son las propuestas oficiales para mejorar Ethereum, donde se define cómo hacer los cambios para que la red funcione mejor. En esta, proponen separar quién decide el bloque y quién arma su contenido, para que ya no se dependa de intermediarios que no se sabe bien qué hacen.
En palabras simples: lo que antes era un acuerdo de confianza entre panas, se convertiría en algo visible y seguro gracias a la misma tecnología del protocolo.
Con esta propuesta, un proponente honesto va a poder cobrar lo que le toca del constructor sin broncas, y el bloque que arme un constructor honesto será el que valga en la cadena. Para lograr esto, van a meter a nuevos participantes que tengan mínimo 1 ETH pegado en la red, y que compitan haciendo ofertas firmadas donde dicen qué bloque quieren armar y cuánto pagarán.
Además, para asegurarse de que los constructores hagan bien su chamba, van a armar un comité llamado Payload Timeliness Committee (PTC), formado por algunos validadores, que checará si el constructor entregó a tiempo el bloque prometido y si los datos están chidos. Así ya no se tendrá que confiar ciegamente en el servidor de retransmisión.
La comunidad técnica sigue debatiendo si esta propuesta será la solución definitiva para el MEV. La EIP-7732 deja la puerta abierta para que los que proponen bloques usen este sistema sin intermediarios, pero no los obliga. Si hay pagos muy grandes o cosas más complicadas, como subastas para validar bloques o redes de segunda capa, igual pueden seguir trabajando con intermediarios externos.
Los diseñadores creen que este mecanismo va a ser bastante competitivo y que buena parte de la red lo va a adoptar como estándar, pero también dejarán espacio para que sigan existiendo opciones afuera del protocolo.
Así que, prepárate porque Glamsterdam promete ponernos las cosas claras en el mundo cripto, y así todos sabremos qué onda con esos bloques de Ethereum que están bien místicos hasta ahora.

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