Colombia pone la lupa a la minería de Bitcoin mientras Venezuela le pone el freno ¡Increíble choque en Sudamérica!
La minería de Bitcoin en el norte de Sudamérica anda en caminos bien diferentes esta primera semana de mayo de 2026. Por un lado, Colombia está viendo la minería como una chamba que puede ayudar a crecer la economía y cuidar el medio ambiente, usando energía limpia. Pero en Venezuela, las cosas son bien distintas: allá mantienen prohibidísima la minería para evitar que siga colapsando la luz.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, el 5 de mayo dejó claro que quiere que la minería de Bitcoin forme parte del motor económico del país. La idea es aprovechar la energía limpia que sobra y que por ahora casi no se usa, para generar plata de manera más verde y chida.
Petro dice muy claro que esta industria sólo funciona si se usa energía limpia. Si se ponen a quemar combustibles fósiles para minar, sólo estamos echando más leña al calentamiento global, y eso no se vale. Por eso, puso la mira en zonas con mucha energía renovable, como ciudades costeñas del Caribe: Santa Marta, Barranquilla y Riohacha podrían ser pioneras en esto.
Además, el presidente quiere que las comunidades locales, como los Wayú, no se queden fuera y sean parte del negocio. Que no sea sólo para unos cuantos, sino que ayude de verdad a la gente que vive ahí, combinando energía y tecnología al tiro.
Esto suena bastante parecido a lo que está pasando en Paraguay, que usa su energía de hidroeléctricas para atraer plata de afuera y convertir esa energía en activos digitales, o sea Bitcoin.
Ahora, en Venezuela la historia es otra. El gobierno mantiene firme la prohibición total para minar criptomonedas, porque el sistema eléctrico está que no aguanta más. La demanda de energía llegó a niveles históricos y mucha gente sigue sin luz diario. Aunque en 2020 se intentó poner orden y regular la minería, ahora ya no hay tolerancia y están apagando las granjas de minado por la fuerza.
La cosa está tan tensa que en Carabobo están ofreciendo hasta mil dólares a quien chismee dónde hay equipos de minería. Tienen ojos en todas partes. Aunque tener las máquinas no es ilegal, usarlas sin permiso (que ahora está suspendido) puede dar problemas serios y hasta cárcel, porque supuestamente dañan el sistema eléctrico.
Y lo curioso es que mientras Colombia apenas empieza y su potencia minera es bajísima (menos de 0.5 EH/s), Venezuela, a pesar del veto, sigue con mucha actividad minera informal, dicen los expertos, con unos 5 EH/s a comienzos de 2026.
Los próximos meses serán claves para ver si el modelo colombiano de minería regulada y ecológica jala inversión buena, o si Venezuela sigue en la suya, minando en la sombra y resistiendo la prohibición.
La verdad es que esta diferencia entre los dos países puede ser un buen experimento para toda la región: ¿qué funciona mejor, que el Estado planifique y dé incentivos o que la minería sobreviva a pesar de la prohibición? Ahí la llevamos.

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