30 estudios revelan el secreto de Bitcoin para vencer el trilema energético y ¡no creerás cómo!

30 estudios revelan el secreto de Bitcoin para vencer el trilema energético y ¡no creerás cómo!

Aquí te va la neta sobre la minería de Bitcoin y la energía, pero en buen mexicano, sin tanto rollo complicado.

Resulta que un chavo llamado Daniel Batten, que está bien puesto en el tema de la huella ambiental del Bitcoin, se aventó un análisis con un montón de estudios científicos – 30 en total, de revistas bien serias entre 2021 y 2026. Según él, la minería de Bitcoin es como la única tecnología que puede avanzar al mismo tiempo en las tres cosas bien importantes del trilema energético: sostenibilidad, seguridad y equidad. O sea, que puede ser limpia, segura y justa sin que te salga caro o peligroso el cuento.

Batten identificó cinco maneras en que la minería de Bitcoin ayuda al medio ambiente: absorbe energía renovable que de otra forma se pierde, reemplaza plantas de gas que prenden sólo en picos de consumo, ayuda a bajar metano de los rellenos sanitarios, aprovecha el calor que se genera para capturar carbono y sustituye la calefacción de combustibles fósiles. Suena padre, ¿no?

Además, la minería acelera el uso de energías renovables porque soluciona algo que siempre los ha fregado: la chamba extra de la energía cuando sobra y nadie la compra. La minería actúa como un consumidor flexible que puede aparecer donde sea y sin pedir más cables o infraestructura. Por eso, un estudio dijo que con la minería se podría aumentar hasta un 25.5% la energía solar y un 73.2% la eólica, mejorando cómo se produce y consume la luz sin desperdicios.

El trilema energético es como ese clásico problema que nadie ha podido resolver bien: hacer que la energía sea limpia, segura y barata al mismo tiempo. Pasaba que si querías renovables rápido, la red se volvía inestable; si querías barato, había que echar mano del carbón o gas; y si ponías mucha infraestructura para todo, se hacía un gasto enorme. Aquí es donde la minería brilla porque pone la demanda de luz flexible, absorbe la que sobra, estabiliza la red y hace que proyectos en lugares lejanos puedan tener energía sin broncas, generando chamba y avance económico local sin perjudicar nada.

¿Y la estabilidad de la red? Ahí sigue el debate, pero hay varios estudios que dicen que la minería ayuda a evitar esos picos y caídas de frecuencia que tanto asustan a los ingenieros, y encima baja los costos de operación.

Desde el lado de la equidad, la minería también pone energía limpia en sitios donde conectar con la red normal sería carísimo. Y no es cualquier cosa: el calor que generan las máquinas ya se usa para calentar casas, producir alimentos o sacar agua caliente.

Claro, no todo es miel sobre hojuelas. Hay críticos – como Greenpeace y unos académicos – que dicen que aunque la minería tenga sus beneficios locales, sigue jalando mucha luz a nivel global, y en algunos lados ha hecho que prenden plantas de gas o carbón de nuevo. Hay estudios que se enfocan en el consumo energético y de agua que implica Bitcoin y dicen que sus beneficios no alcanzan para compensar el impacto total.

Además, expertos del sector energético tradicional comentan que la rentabilidad de la minería depende del precio del Bitcoin, y eso hace que no sea tan seguro que aguante como solución estable a largo plazo.

Pero Batten y los suyos sacan la cara diciendo que ninguno de los estudios críticos ha podido refutar los hallazgos de los que muestran que la minería acelera las renovables o mejora la red eléctrica. Mucho de lo negativo que se dice viene de un artículo viejo y ya desacreditado.

Al final, Batten dice que hablar de política energética sin contar a la minería de Bitcoin es como querer evitar el cáncer de pulmón sin decir que hay que dejar de fumar. El tiempo y más estudios dirán si esta idea se mantiene, pero por ahora sirve para recordar que las soluciones para la energía del futuro vendrán también de la tecnología y de cómo manejamos la demanda, no solo de las leyes.

¡Así que agárrense! Porque el temita de la energía y el Bitcoin apenas está calentando motores y podría cambiar muchas cosas.

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