La loca montaña rusa eterna de las criptos que no deja de rodar cuesta arriba
No siempre es fácil que todos estén de acuerdo en un proyecto de ley tan pesado, y pues al final quedaron algunos pendientes sueltos. Pero lo que realmente atoró la aprobación fue el rollo de la ética, específicamente el miedo a que los altos mandos del gobierno se metan en broncas de intereses turbios. Estados Unidos no gana nada con un mundo crypto lleno de corrupción y tranza, por eso cuidar la confianza de la gente es súper importante.
Aún así, sacrificar la Ley Claridad por puro rollo ético fue un error, porque hay otras maneras de meterle mano a esos problemas sin tener que cancelar todo de una vez.
La neta, todo esto va de ser bien justo. En casi todo el sistema financiero gringo hay reglas clarotas que las empresas tienen que seguir y supervisores que hacen que se cumplan. En cambio, el mundo crypto anda sin reglas claras ni nadie que los frene. En otros países bien chidos, como la Unión Europea, Reino Unido, Japón o Singapur, ya tienen bien definida su regulación para esto. No es que debamos copiar nada, pero pues sí está chido ver que otros ya lo tienen cuadrado.
El próximo Congreso tiene que echar bala y terminar lo que los anteriores dejaron a medias. Por casi una década, la regulación crypto ha tratado de subir esa cuesta, pero siempre termina cayendo. Sísifo, por lo menos, tenía sus razones y hasta se las ganó. El crypto puede tener sus broncas, pero no merece una condena así de pesada.

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