Los mercados de Bitcoin y Ether dominados por los perps: ¡SpaceX revela hasta dónde llega su poder!
La neta, si le preguntas a alguien cómo se pone el precio del crypto, te van a soltar que es por el “spot trading”: que los compradores y vendedores se juntan en un exchange, y el último deal manda el precio. Pero ya no es así desde hace rato para bitcoin, ether y toda la onda crypto.
Lo que está rompiéndola ahorita son los “perpetual futures” o “perps” pa’ los cuates. Son contratos que nunca se vencen, te permiten hacer trading con palanca y manejan casi el 93% de todo el volumen de futuros crypto. De hecho, casi siempre el volumen diario de perps es más grande que el mercado spot.
Un futuro tradicional tiene una fecha de vencimiento, en la que su precio tiene que acercarse al spot del activo, o sea, al precio real de lo que maneja. Pero los perps no caducan, los puedes tener por tiempo indefinido, aunque para eso tienes que pagar una cuota que cambia diario, llamada “funding rate”.
Se ha investigado mucho para saber dónde se forma primero el precio del bitcoin. El resultado siempre apunta a los derivados, esos contratos rollo perps. Un estudio publicado en el Journal of Financial Markets por Carol Alexander y otros concluyó que estos contratos en mercados sin regulación son los que marcan la pauta del precio, mientras los mercados regulados y el spot nomás siguen la corriente.
Binance, por ejemplo, tiene uno de los mercados de perps más influyentes en la formación del precio en todo el caos fragmentado del mundo crypto.
Claro, no está todo resuelto, porque hay veces —sobre todo en momentos de estrés o en ciertas frecuencias— en que el mercado spot todavía es quien lleva la batuta. Pero la tendencia en los últimos años ha sido que los derivados son el lugar donde el precio se hace realidad.
Julio Moreno, jefe de investigación en CryptoQuant, comentó para CoinDesk que en los rallies cuando el mercado está bajón, los perps son los que van adelante. Pone como ejemplo los rallys de Bitcoin en enero y abril-mayo de 2026, donde la demanda spot estaba bajando, pero la de perps subía, marcando el rumbo.
Volviendo al “funding rate”: como los contratos perpetuos no vencen, no hay nada que obligue al precio a volver al spot como sucede con los futuros normales. En cambio, cada pocas horas, el lado que tiene más gente paga al otro lado. Si el perp se cotiza más alto que el spot, los que apuestan a que subirá (long) pagan a los que están bajistas (short), empujando el precio para que no se vaya muy lejos.
Ese “funding rate” es como un amarre que mantiene al contrato cerca del precio real, y también funciona como un termómetro del ánimo del mercado. Por eso hay traders que lo siguen con lupa, casi tanto como el precio mismo.
Hong Yea, cofundador de la plataforma Grvt, contó a CoinDesk que cuando preguntaron a más de 100 traders, muchos le dijeron que para posiciones a largo plazo el funding rate solo les come las ganancias y no les da datos nuevos para entender el mercado. O sea, es más un gasto que un indicador.
Ahora, la historia más loca: durante mayo y junio, uno de los mercados más chidos del mundo fue para una empresa que ni siquiera había vendido acciones al público — SpaceX de Elon Musk.
SpaceX valuó su IPO récord en $75 mil millones y puso precio a $135 por acción, empezando a cotizar en Nasdaq el 12 de junio. Pero mucho antes, en exchanges como Binance, Coinbase y Hyperliquid ya se estaban vendiendo contratos perpetuos que replicaban el precio implícito de la empresa, aunque no hubiese acciones reales a la venta.
El primero fue Hyperliquid el 18 de mayo, luego Binance se aventó su mercado el 21 de mayo, Coinbase el 4 de junio, y después BitMEX, Bitget y OKX se subieron también.
Lo más chido fue que justo la noche antes de que SpaceX abriera en Nasdaq, los perps en Hyperliquid y Binance ya andaban con precios cercanos a $170, muy por encima de los $135 del IPO.
Al día siguiente, la acción abrió, llegó a más de $176 y cerró la sesión inaugural en $161, subiendo 19%. El precio real casi clavado con el que habían marcado los perps, y un mercado lleno de traders con ganas de apalancarse la había leído mejor que los mismos bancos que pusieron el precio oficial meses antes.
Ahí estaba el dinero: los perps estaban diciendo que SpaceX valía más que $135, así que la banda podía comprar esos contratos antes de que la acción real saliera, apostando a que los precios se emparejarían. Cada contrato estaba programado para convertirse en acciones reales en cuanto esas empezaran a cotizar, así que si había diferencia, se cerraba sola.
El IPO estaba cuatro veces sobre suscrito, así que la dirección parecía cantada y ese era el único chance de hacer la jugada pre-listado.
Pero luego el mercado de carne y hueso alcanzó a los perps. Desde su pico en junio, la acción de SpaceX bajó más del 40%, del precio IPO de $135 al rededor de $115 (al momento de escribir esto).
¿La razón? Algo que los contratos perps no pueden saber: la oferta. Solo una fracción de las acciones se vendieron en el IPO y desde el 6 de agosto cerca de 900 millones de acciones bloqueadas para insiders se pueden empezar a vender.
Lo que mostró SpaceX de manera extrema es justamente lo que ya se sabe del mundo crypto: el precio se hace cada vez más en los mercados de derivados, y el spot nomás va detrás.
Los perps son buenísimos para medir la demanda, pero no cachan la oferta, y eso hay que tenerlo muy presente cuando ves que el funding rate empieza a moverse antes que el precio spot en los rallies o caídas de bitcoin.

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