¡Perú le mete turbo al control fiscal sobre bitcoin y criptos: lo que nadie te contó!
La Sunat de Perú anda con todo para ponerle ojo a las movidas con bitcoin y criptomonedas en el país. Están armando un rollo legal para poder chismear mejor el flujo de estas monedas digitales y así cachar si alguien anda tratando de zafarse de pagar impuestos o escondiendo lana.
Javier Franco Castillo, el mero mero de la Sunat, dice que esto es parte de un plan en toda América Latina para compartir info financiera y tener todo más controlado. La idea es que para el segundo semestre de este año ya tengan bien la ley lista, justo cuando cambie el gobierno y haya planes para hacer todo más sencillo en el tema de impuestos.
Perú no está nada mal en esto de las criptomonedas, de hecho está arriba de países como Bolivia o Panamá en adopción de estas monedas. En lugares como Quebrada Verde o Tarapoto, la banda ya usa bitcoin no solo para especular, sino para su chamba diaria, como si fuera dinero normal.
La Sunat ya viene trabajando en esto desde principios de 2025, tratando de meter impuestos a las ganancias que se hacen con criptos, como ya pasó con servicios de streaming o apuestas en línea. Ahora quieren que todos reporten sus transacciones con estas monedas digitales para preparar el terreno para futuros impuestos. Aún falta definir bien cuándo se considera que ganaste lana, cómo se clasifica eso en impuestos y qué procede con la minería digital.
Si se ponen las pilas, para 2027 ya podrían tener ese impuesto funcionando al cien. Pero no todo es color de rosa: muchas comunidades, como MOTIV Perú, promueven usar bitcoin para tener más independencia financiera y mantener la lana en su propio barrio, sin estar dependiendo tanto del gobierno.
Así que lo que viene no va a ser nada sencillo. Mientras las comunidades quieren que bitcoin sea una forma de libertad económica, el Estado quiere asegurarse de que no se le vaya ni un peso de los impuestos. El reto para el gobierno, más allá de juntar datos, será hacer un sistema de impuestos que realmente funcione en un mundo que ya aprendió a moverse solo, sin tanta burocracia. ¡Se viene buen cotorreo!

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