¡Los secretos cuánticos que el gobierno NO quiere que descubras!
Project Eleven, que es una banda de investigadores chambiando en criptografía postcuántica para criptoecosistemas, tiró la bomba: el día del juicio cuántico (Q-Day) podría caer más o menos para el 2033. Pero ojo, lo más intenso no va a salir en revistas ni conferencias, va a estar bajo llave, como secreto de Estado.
La neta es que los avances en compus cuánticas súper poderosas que pueden romper la seguridad de las criptos ya no se van a andar contando al público. Las potencias y gobiernos van a pasar de la transparencia y se van a poner bien gachos, guardando sus secretos como si fueran la fórmula de la Coca.
Project Eleven dice que la cosa va a ir bien raro: parece que no pasa nada por años y de repente, ¡pum!, se disparan los avances completos, juntando física, error corregido y algoritmos nuevos. Igual que dijo el físico Hartmut Neven, uno siente que todo está dormido y de golpe el mundo cambia.
Basan todo esto en lo que ha mostrado Google Quantum AI y cómo se llevan las tecnologías militares: lo más chido y delicado siempre se cuida con candado y cadena. No tienen pruebas directas de que ya haya truquitos secretotes acelerando la llegada del Q-Day, pero con la ruta que va la cosa y cómo los gobiernos guardan sus cartas, es deducible.
Los expertos en ciberseguridad están de acuerdo: la neta, los gobiernos van a mantener callados los avances que les den ventaja para espiar o romper códigos.
Lo grave es que esto pone en bronca a la industria privada y a los investigadores, porque sin info, no pueden predecir ni preparar sus movidas a tiempo. Cuando todo se junte (mejor fidelidad, códigos más cabrones y algoritmos chidos), la brecha puede cerrarse en meses, y sin que nadie se dé cuenta.
Esto tiene a varios expertos discutiendo. Por ejemplo, Adam Back y Samson Mow dicen que para que las compus cuánticas rompan la criptografía fuerte como la de 256 bits falta todavía más de una década. Pero Project Eleven dice que no es cuestión de cuándo exactamente, sino que sin transparencia es como si estuviéramos cazando en la oscuridad.
Los Estados que más quieren meterle pila a este rollo son los que más quieren callar sobre lo que avanzan. O sea, puede ser que un día amanezcas y ya estén usando un superordenador cuántico que haga pedazos la criptografía, sin que nadie haya visto venir la señal.
Al final, Project Eleven concluye que esperar a que salgan noticias o alertas públicas para ponerse trucha es una mala idea. Si todo está clasificado, nunca sabremos cuándo jalaremos la alarma. Así que los que están en el juego de las criptos deben estar pilas y no confiar solo en la info que les suelten.

Respuestas