¡Increíble! Firmas postcuánticas de 160 bytes que podrían revolucionar Bitcoin ¿Estamos listos para el futuro?
El equipo de EternaX Labs se aventó un desmadre tecnológico este 5 de mayo: lanzaron un nuevo sistema de autenticación postcuántica llamado SILMARILS (Sistema de Autenticación Compacta Postcuántica para Sistemas de Cadenas de Criptoactivos). La neta, lo chido es que las firmas digitales que genera solo pesan 160 bytes, ¡un verdadero miniatura!
Esto es un golazo porque uno de los dolores de cabeza en la era postcuántica es que las firmas digitales actuales son gigantezcas, como de 690 hasta más de 7,000 bytes, según lo que dice el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST). Y pues, mientras más gordas son las firmas, más grandes las transacciones, lo que se traduce en gastos más altos en ancho de banda, almacenamiento y validación en redes de cripto.
Dariia Porechna, la mente maestra detrás de EternaX Labs, explicó que SILMARILS le hace trampa a ese “impuesto de tamaño” porque funciona como una firma con verificador designado: un chavo en la red que confirma que la transacción está legit antes de que se haga oficial.
Después de que este validador checa que todo está chido, publica en la cadena un recibo de solo 32 bytes que cualquiera puede usar para auditar la transacción sin broncas. Así que el total por transacción es de 160 bytes, lo que representa una reducción de hasta un 98% respecto a las firmas postcuánticas estándar del NIST. ¡Una diferencia brutal!
Pero, ¿y en Bitcoin? Pues ahí la cosa cambia. En Bitcoin, cualquier nodo puede revisar por su cuenta si una transacción es válida usando nada más los datos públicos de la cadena, sin depender de nadie más. Las firmas que usa Bitcoin, llamadas ECDSA, pesan entre 70 y 72 bytes y están hechas para que cualquiera pueda checar que la firma es legit con la clave pública del que envía.
SILMARILS funciona distinto. Aquí, los validadores asignados hacen la verificación antes del consenso y solo después dejan un recibo chiquito. Un nodo externo no puede volver a revisar la transacción solo con la cadena; tiene que confiar en que esos validadores hicieron bien su trabajo.
Por eso, en Bitcoin el modelo actual no es compatible con SILMARILS porque la idea de Bitcoin es justo quitar esa dependencia en intermediarios. Hasta la propia Dariia reconoce que SILMARILS no es para reemplazar las firmas públicas clásicas tan fácil.
Si quisieran meter SILMARILS en Bitcoin, habría que sacar la artillería pesada: hacer un “hard fork”, que es básicamente cambiar el protocolo y convencer a un buen número de desarrolladores. No es juego ni con poca charla.

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