¡Alerta roja en Bitcoin! Greg Maxwell acusa al pánico cuántico de ser un fraude gigante en marcha

¡Alerta roja en Bitcoin! Greg Maxwell acusa al pánico cuántico de ser un fraude gigante en marcha

Greg Maxwell, uno de los cerebros detrás de Bitcoin Core y cofundador de Blockstream, se aventó un buen análisis en el foro Hacker News el pasado 6 de abril que pone pausa al chillido que andan haciendo en la comunidad bitcoiner sobre el tema postcuántico.

Maxwell explicó tres cosas bien claras: primero, meter firmas postcuánticas en Bitcoin no es tan complicado; segundo, ya hay un buen de desarrollo trabajando justo para lo que necesita el protocolo; y tercero, el pánico que andan armando por supuesta inacción es, en parte, obra de unos tramposos que están aprovechando el miedo para hacer lana fácil.

Sí, así como lo oyes. Maxwell dice que muchos de los ataques o críticas que se lanzan contra los devs de Bitcoin vienen de un «esquema de fraude masivo». Esos chavales prometen construir una computadora cuántica para hackear Bitcoin… puro cuento que ha logrado juntar cerca de un buen billete, una fracción considerable de casi mil millones de dólares de gente que cayó en su trampa.

Y aquí viene lo peor: por cada persona que creen que les eche dinero, generan casi cien más en puro pánico, nomás por el show que arman, según Maxwell.

Ahora, sobre la cosa técnica, Maxwell dice que agregar firmas nuevas en Bitcoin es pan comido, porque ya soporta firmas ECDSA y Schnorr, la onda que llegó con Taproot en 2021. El detalle está en encontrar un esquema que vaya de acuerdo al protocolo, no uno cualquiera que “nomás funcione en general”.

Los estándares que sacó el NIST, como SLH-DSA o ML-DSA, son para usos grandes, con firmas grandotas, súper duraderas y firma rápida. Eso está chido para proteger redes o sistemas corporativos, pero Bitcoin quiere algo muy distinto: firmas pequeñas y claves que casi se usen solo una vez, porque cada byte en la cadena cuenta.

Si usaran los estándares del NIST sin cambio, el rendimiento de Bitcoin se iría pa’ abajo, con menos transacciones por bloque, comisiones elevadas y más pesadez para los nodos. Ya hay pruebas, como las que hicieron en Solana, que muestran que la red se vuelve un desastre, hasta 90% más lenta.

Para echarle más argumentazos, Maxwell menciona un desarrollo llamado SHRIMPS, hecho por Blockstream Research. Este esquema postcuántico produce firmas de 2,564 bytes, que aunque son más grandes que las firmas actuales de Bitcoin (que rondan 70 bytes), son tres veces más chiquitas que las que sugiere el NIST. Así que sí hay avance, poco a poco.

Por otro lado, varios en la escena tienen diferentes opiniones sobre cuándo va a llegar el temido “Q-Day” (el día en que las computadoras cuánticas puedan romper Bitcoin). Samson Mow dice que la amenaza anda en 10 a 20 años, y advierte que andar con prisas podría abrirle la puerta a nuevos problemas, como backdoors en los generadores de números aleatorios.

Adam Back, otro big boss de Blockstream, y hasta un informe de ARK Invest, coinciden con ese plazo. Back incluso aclaró que no es cierto que los devs estén de brazos cruzados, ya que su equipo tiene a 20 personas trabajando full en esto.

Pero no todo es calma; Vitalik Buterin piensa que la amenaza podría llegar en 2028, mientras que Grayscale apoya el llamado urgente de Google, diciendo que el mayor lío para que Bitcoin se adapte no es técnico, sino de gobernanza.

Al final, Maxwell se pone del lado de Back y Mow, diciendo que sí hay progreso chido, pero también que el ruido de afuera confunde mucho el panorama. El debate sigue abierto, con una capa técnica donde va avanzando la cosa, y una política que le mete ruido con intereses que no son del protocolo.

Así que, ya sabes, no todo lo que brilla es oro ni todo el miedo es real. Hay que darle chance a los expertos y no dejarse llevar por los que sólo quieren sacar raja del pánico cuántico.

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