¡Sobrevivió una pieza de FTX y el CLARITY Act está en el centro del huracán!

¡Sobrevivió una pieza de FTX y el CLARITY Act está en el centro del huracán!

Entonces, las protecciones que hay, pues son lo que son: a nivel federal no hay una ley fija, solo un aviso que explica cómo tratar 16 tokens, un experimento, unas cuantas cartas de no acción, y un memorándum entre dos agencias del gobierno, todo eso se puede cambiar sin que nadie vote. Lo demás queda en manos de los estados, donde en algunos los inversionistas tienen protección real, en otros menos, y en algunos, cero protección, nada que sirva para armar un mercado nacional chido. Ya la última caída fuerte dejó claro qué protecciones aguantan y cuáles se van al garete.

Cuando FTX se cayó, su exchange offshore andaba usando el dinero de la gente para sus cosas durante años. Pero varias de las empresas bajo el paraguas de FTX —como LedgerX, que está regulado por la CFTC— aguantaron bien la bronca, con el dinero de sus clientes bien separado y seguro. ¿Por qué aguantó LedgerX? Porque sus protecciones estaban en la ley. Nada de trucos o mecanismos medios raros, sino reglas claras que un regulador vigilaba, y eso se respetó aunque la gente anduviera con el Jesús en la boca. En cambio, el lado sin regulación de FTX nomás tenía promesas tontas. Una caída, bajo un mismo techo: la ley resistió, las promesas se cayeron.

FTX estaba offshore por algo. Por años, Estados Unidos enfrentó esta industria con castigos en vez de reglas claras, y el dinero y talento se fueron para donde sí había reglas: Europa, Asia y el Golfo. Los demás se fueron a donde no había supervisión, y ahí fue donde llegó un exchange como FTX. Cuando Washington empezó a dar claridad, las empresas comenzaron a regresar al país: Nexo volvió después de años, Wintermute de Londres abrió oficina en Nueva York, y Taurus de Suiza se instaló en NY para atender bancos. La ley protege hasta donde puede llegar, y la Ley CLARITY haría que esas empresas se quedaran aquí de verdad, en vez de dejar que el siguiente se pierda en la oscuridad. Así, el modelo regulado en territorio nacional sería la onda para firmas como Bullish, una empresa que cotiza en el NYSE, dueña de CoinDesk, ya regulada en lugares como Frankfurt, Hong Kong y Nueva York, y que ahora busca registrarse con la CFTC para seguir sus contratos y derivados sin broncas.

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