¡La tokenización está revolucionando el mercado como nunca antes viste un ETF!

¡La tokenización está revolucionando el mercado como nunca antes viste un ETF!

En los 90, los ETFs eran la novedad del momento. Muchos pensaban que solo eran fondos mutuos con otro nombre, un truco más para vender lo mismo. Pero la neta, los ETFs cambiaron el juego de cómo se mueve la lana en el mercado. Gracias a sus mecanismos de creación y redención, y a los arbitrajes, le dieron sabor al sistema, haciendo que todo fuera más fluido y accesible para los inversionistas. Se desdibujó la línea entre los mercados primarios y secundarios, y el arbitraje se volvió el pegamento que mantiene todo unido.

Ahora, ¿qué onda con la tokenización? Pues es casi lo mismo en esencia, pero en versión digital. Un activo tokenizado no es como una acción que nomás se emite una vez y ya, sino que se puede “acuñar” o “quemar” según la demanda y las garantías que tenga detrás. Por ejemplo, si el token representa acciones de un fondo o empresa, los participantes autorizados (o contratos inteligentes chidos) pueden depositar los activos reales y crear tokens nuevos, o devolver tokens para sacar los activos.

Si el token se vende más caro que el valor real de lo que respalda, los cuates que hacen arbitraje crean más tokens y así bajan el precio hasta que se alinea; y si está más barato, los queman para subir el precio. Lo mismo que con los ETFs: el token es solo un envoltorio, y el arbitraje mantiene el precio justo.

Tanto en ETFs como en tokenización, el envoltorio es puro papel líquido que representa un conjunto de activos. El chiste no es que el token sea el activo, sino que es la ficha que te da acceso a lo que hay dentro, con la ventaja de que se puede comprar y vender fácil porque todo está atado por el arbitraje.

Los ETFs ya eran un salto de transparencia porque permitían ver en tiempo real cómo se movían las canastas de activos, con precios claritos y liquidez al momento. La tokenización se basa en eso, pero va más allá porque con blockchain puedes ver casi al instante quién tiene qué, cuánto se ha emitido, y cómo va cambiando todo, más claro que el agua.

Una de las ventajas más chidas de los tokens es que pueden operar a toda hora, incluso cuando el mercado real está cerrado. Esto ya lo conocemos con los ETFs internacionales, que siguen negociándose cuando las bolsas de Europa o Asia ya cerraron, porque los precios se ajustan gracias a futuros, monedas y otros datos, para que nadie se quede colgado esperando hasta la próxima apertura.

Pues imagínate que haya un token de Apple que puedas comprar o vender un sábado, y que su precio se base en lo que probablemente va a valer el lunes. Si llega una noticia bomba el sábado, el token se mueve al tiro y los que dan liquidez ajustan el precio, posiblemente cubriéndose con futuros del Nasdaq o cosas así. Cuando abra la bolsa real el lunes, el precio de Apple se va a ajustar a ese movimiento que ya hizo el token. El token se vuelve como una bola de cristal para la acción real.

Además, no todos juegan con horario de Nueva York. Un inversionista europeo que tenga un fondo de bonos de EU en tokens puede mover su lana el viernes por la noche en hora de allá, sin esperar al lunes. Es verdad que operar 24/7 tiene su riesgo, y eso puede hacer que los precios tengan un poquito más de diferencia en horas muertas, igual que pasa en mercados de divisas en feriados. Pero la ventaja es que el mercado digital nunca cierra, y conforme haya más gente y mejores estrategias, esos costos bajan un buen. A la larga, un mercado abierto todo el tiempo será tan natural como el Forex que ya brinca cinco días a la semana.

Lo que está pasando con la tokenización se parece un buen a cuando apenas estaban saliendo los ETFs: al principio hubo duda, luego agarraron su espacio y hoy ya los grandes le entran con todo. Eso llevó a que los ETFs sean un monstruo de más de 10 billones de dólares.

Yo creo que la tokenización va por ese mismo camino, porque las razones que la empujan son las mismas que hicieron grande a los ETFs. No importa que sea una tecnología nueva, sino que funcione para hacer todo más eficiente, accesible y robusto. Cuando eso se cumple, la tokenización no es un rollo aparte, sino la próxima etapa de lo que empezaron los ETFs. ¡Ponte trucha, que esto apenas empieza!

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