¡Michael Saylor la rompe y compra 330 millones en bitcoin la semana pasada!
Grayscale, uno de los pesos pesados en gestión de activos digitales, lanzó el 6 de abril un reporte que apoya la idea del paper de Google Quantum AI: hay que ponerse las pilas y preparar a Bitcoin y a las redes cripto para la amenaza de las computadoras cuánticas que vienen con todo.
El documento lo firmó Zach Pandl, el mero mero de investigación en Grayscale. Él tomó de base el estudio de Google del 30 de marzo y sacó cuatro conclusiones para entender qué tan grave está el asunto y qué hacer.
El informe bien claro dice que ya es hora de apurarse antes de que esto se vuelva urgente y nos agarre desprevenidos.
Las cuatro conclusiones de Grayscale
Primero, el timing. Aunque todavía no existe una computadora cuántica que pueda hacer el rollo con el algoritmo de Shor a gran escala, el avance podría dar brincos inesperados, no ir lento y parejo. Eso quiere decir que la llegada de esta tecnología peligrosa para Bitcoin podría estar más cerca de lo que pensamos. Google dice que solo se necesitan entre 1200 y 1450 cúbits lógicos para romper la criptografía de Bitcoin, ¡mucho menos de lo que se creía!
Segundo, hay chance de arreglarlo. El problema se puede solucionar, y Google lo confirma: ya hay herramientas para la criptografía postcuántica, están probadas y en uso en internet, además de algunas transacciones en blockchain. No es ciencia ficción, es tecnología lista para usar.
Tercero, el riesgo no es igual para todas las redes. Depende de cómo esté armada cada una: si usa modelos UTXO o de cuentas, si trabaja con prueba de trabajo o de participación, si tiene contratos inteligentes y qué tan rápido se minan bloques. Por ejemplo, Bitcoin está más protegido que Ethereum o Solana, aunque igual tiene sus problemas, porque un buen pedazo de sus monedas podría estar en riesgo cuántico.
Cuarto, la bronca no es tanto técnica, sino social. Bitcoin no tiene un jefe que pueda dar la orden de actualizar todo; la comunidad tiene que ponerse de acuerdo para moverse hacia una criptografía postcuántica. Esto es complicado, porque trabaja en base a consenso y eso puede tardar y armar debate.
¿Qué direcciones son las más vulnerables?
En el informe hay un gráfico fresco con datos hasta marzo de 2026 que muestra cómo se reparte el Bitcoin según el tipo de dirección.
Lo más importante es que dos tipos de direcciones exponen las claves públicas en la cadena: las P2PK, que vienen desde la época de Satoshi, y las P2TR, que llegaron con Taproot en 2021. Estas direcciones son más vulnerables porque una computadora cuántica fuerte podría sacar la clave privada desde la pública sin que haya ni una transacción en camino. Google dice que esto podría pasar en ¡9 minutos!, menos de lo que tarda en minarse un bloque.
El problema que Bitcoin tendrá que enfrentar
Grayscale dice que las monedas en esas direcciones vulnerables, especialmente si sus dueños perdieron las claves privadas, tienen tres caminos: quemarlas (es decir, perderlas para siempre), no hacer nada, o poner límites a la velocidad para gastar esos bitcoins. Las tres opciones son posibles, pero para cualquiera de ellas la comunidad Bitcoin tendrá que armarse de acuerdos fuertes.
Ese consenso es lo más pesado del tema, porque si bien hay debates constantes (como el que hubo hace poco por datos extraños en bloques), esta vez la presión y el nivel de riesgo son más altos. Bitcoin no tiene un CTO que aplique un update y listo, aquí todo depende de que todos estén en la misma página.
Así que, raza, la cosa está que arde y la comunidad cripto tiene que ponerse las pilas antes de que la computación cuántica le dé en la torre a Bitcoin.

Respuestas