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Minería de Bitcoin con computadoras cuánticas suena a algo del futuro lejano, y la neta es que sigue siendo casi imposible. Un estudio bien serio de Pierre-Luc Dallaire-Demers, de BTQ Technologies, nos dejó claro que, cuando ves el hardware real, la corrección de errores y la energía que se necesitaría, la cosa no pinta nada fácil.
Para investigar esto armaron una herramienta que calcula todo el gasto de minar con quantum bajo diferentes niveles de dificultad. Resulta que hay una diferencia gigante entre lo que se cree posible en teoría y lo que se puede hacer de verdad.
Por ejemplo, aunque la red estuviera súper fácil, como si tuviera dificultad de 32 bits (una dificultad bajísima, casi falsa), necesitarías una cantidad enorme de cúbits físicos—como 100 millones—y una mega potencia de 10,000 megavatios, igual que la luz que consume todo un país. Y ojo, eso no es la dificultad real de Bitcoin, es como un nivel facilito para probar.
Pero si hablamos de la dificultad real de Bitcoin en 2025, la cosa se pone bien loca: unos 10²³ cúbits y 10²⁵ watts. Esa barbaridad de energía sería como usar toda la luz que da una estrella, según la famosa escala de Kardashev, o sea, la tecnología más loca que podríamos imaginar. Así que, ni modo, imposible en un buen rato.
Ahora, aparte hay dos temas candentes cuando hablamos de la amenaza cuántica para Bitcoin. La primera es que con el algoritmo de Shor, las firmas digitales podrían estar en riesgo porque permitiría sacar las claves privadas a partir de las públicas. Esa es la parte que sí da miedo.
La segunda es la minería en sí, que sería atacada con el algoritmo de Grover para acelerar la búsqueda del nonce correcto y así encontrar bloques más rápido. Pero la investigación de BTQ es clarísima: aunque Grover suena chido en teoría, cuando le metes el hardware real y la corrección de errores, toda esa ventaja se esfuma. Las máquinas cuánticas se equivocan, necesitan arreglarse, y todo eso consume tiempo y energía que no tienen.
Otra voz que coincide es Steve Tippeconnic, un experto en computación cuántica que también vio el impacto de Grover en la minería. Él dice que la velocidad que se gana en teoría se pierde por el ruido, la inestabilidad y la lentitud de los sistemas actuales. Las primeras computadoras cuánticas serán muy frágiles, caras y limitadas, así que no hay que andar paranoiqueando por una centralización cuántica pronto.
Respecto al algoritmo SHA-256, que protege la minería, Tippeconnic explica que Grover solo reduce su seguridad a 128 bits, y para poder hacer algo peligroso se necesitarían miles de cúbits y operaciones imposibles en el futuro cercano. Además, si algún minero cuántico se pone las pilas y acelera, la red Bitcoin ajusta su dificultad automáticamente en unas dos semanas para mantener todo parejo.
En resumen, la minería de Bitcoin no está en peligro por ahora gracias a la cuántica. El verdadero riesgo está en las firmas digitales, y ese es el tema que todavía trae debate entre los expertos y que habrá que resolver más adelante. Mientras tanto, podemos estar tranquilos y seguirle dando duro al Bitcoin sin miedo a que una súper computadora cuántica nos deje fuera del juego.

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