¡Olvida todo lo que sabes! Las stablecoins no son cripto, son el dinero del futuro según el cofundador de Tether
La neta, la banda no quiere una stablecoin, quieren un dólar de verdad, pero que sea rápido, fácil y que se pueda usar en internet a cualquier hora, dice Reeve Collins, uno de los jefes detrás de Tether. Las stablecoins, esas monedas digitales que no se mueven tanto en su valor como el bitcoin, están dejando de ser solo un rollo para especular y se están volviendo parte de la vida diaria de mucha gente en todo el mundo.
Collins explica que las stablecoins no son como otras criptos locas, sino un nuevo tipo de dinero que se adapta a lo que usamos todos los días. Además, la tecnología que las soporta, como el blockchain, ya está lista para manejar el flujo de dinero global y hacerlo sin tanta bronca, gracias también a alianzas con monstruos como Visa.
El mercado de stablecoins sigue creciendo y ya pasó los 320 mil millones de dólares, lo que para Collins no es un pico, sino una muestra clara de que están entrando de lleno en la vida real, no solo para hacer apuestas en la bolsa de las criptos. Cuando el mercado cripto se puso bravo y bajó, las stablecoins siguieron subiendo, onda, son cosas diferentes.
En países como Argentina y Venezuela, por ejemplo, estas monedas digitales están agarrando un buen ritmo, porque hay poca plata física y la moneda local se devalúa un buen. Gente y negocios están usando stablecoins para cuidar su lana y hacer pagos fácil, sin tener que depender tanto del sistema bancario tradicional, que, según Collins, está medio chueco y lento porque cada paso le genera lana a los bancos, no porque sea la mejor forma de mover el dinero.
La tecnología detrás de las stablecoins y el blockchain ofrece un sistema más directo y transparente. Collins dice que uno de los pedos más grandes con la banca tradicional en pagos internacionales es que el dinero se pierde en procesos que nadie puede ver, pero con la liquidación en blockchain, cada movimiento se puede checar. Eso ayuda a que las instituciones sepan dónde está la lana en todo momento.
Además, con nuevas reglas y leyes como la Ley GENIUS en EU y MiCA en Europa, el mundo financiero cripto se está poniendo más en orden y permite que empresas grandes como Visa entren al juego, facilitando que puedas pagar con tu wallet directo en tiendas. Ahora es como si usaras tu tarjeta normal, pero con dinero digital.
Eso sí, Collins alerta que esas nuevas reglas también pueden hacer que solo los más grandes sigan adelante y que la gente común quede afuera, porque la regulación a veces se vuelve una valla para la innovación y la inclusión financiera.
Por otro lado, vio un chance padrísimo para la filantropía: mucho dinero de donaciones se queda atorado en fondos que no llegan rápido a quienes lo necesitan. La idea es usar la tecnología para que las donaciones sean transparentes y automáticas, y así la lana llegue directo a la causa sin andar con rodeos.
Y para los próximos cinco años, Collins cree que vamos a dejar que la inteligencia artificial maneje nuestras finanzas por nosotros, que las transferencias sean tan rápidas y baratas que ni siquiera pensemos en eso. Para él, el chiste es que la tecnología funcione tan bien que nadie se dé cuenta de que está usando blockchain, igual que no pensamos en las redes cuando mandamos un mensaje o correo.
Esto ya lo están viendo en eventos y charlas del medio, donde muchos coinciden en que las criptos no vienen a tumbar al sistema tradicional, sino a hacer equipo con él, sin que el usuario tenga que estar al pendiente de todo el rollo técnico.
En resumen, las stablecoins están dejando de ser solo una moda para traders y ya están haciendo lo que debe hacer el dinero: facilitar la vida diaria, moviéndose rápido, seguro y fácil, sin depender de los bancos que se benefician de las largas esperas y comisiones. Ya veremos cómo sigue este cambio, pero la cosa pinta para que el dinero del futuro funcione justo como siempre debió ser.

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