Durov advierte: Si soltamos la privacidad a la IA, ¡tu idea más secreta podría ser espiada YA!
El barco de la libertad digital ya se está dando el madrazo contra un iceberg y empieza a hundirse sin que muchos se den cuenta. Pavel Durov, el creador de Telegram, soltó esta bronca en el Oslo Freedom Forum, diciendo que las democracias del mundo occidental están copiando, letra por letra, las tácticas de vigilancia y censura de regímenes nada amigables como Rusia, China e Irán.
Este cuate sabe bien de lo que habla, porque él mismo ha librado su propia lucha contra las presiones de las autoridades francesas que querían que censurara contenido político en su plataforma. Durov no se guardó nada y le entró a las nuevas reglas que quieren meter la Comisión Europea, Reino Unido, Australia y Canadá.
Según él, todo esto se disfraza con palabras bonitas como «proteger a los niños» o «combatir el terrorismo», pero la verdad es que estas potencias están imponiendo la verificación obligatoria de identidad para usar redes sociales y una movida llamada Chat Control, donde quieren meterle “puertas traseras” al cifrado de las apps para espiar todo.
> Ya estamos hundiéndonos sin darnos cuenta. Hablo del barco de nuestras libertades, que se están yendo pa’ abajo en todo el mundo. Esto me lo sé, porque me ha tocado vivirlo en carne propia. > — Pavel Durov
Lo que dice Durov no es puro cuento, pues reveló que el gobierno británico confesó en la justicia que su Ley de Seguridad en Línea busca controlar y poner bajo la lupa a las redes donde se habla de política, algo así como “capturar” las plataformas para saber qué pasa en el discurso público.
Y no solo se trata de agarrar datos personales: la onda ya está afectando hasta la seguridad física. Por ejemplo, en Francia un funcionario se robó y vendió info financiera de usuarios de bitcoin y criptomonedas a bandas criminales, y en solo tres meses se desató una ola de secuestros y extorsiones.
Leyes que supuestamente protegen… pero solo controlan
Desde Oslo, Durov contó cómo los gobiernos crean leyes tan complicadas que cualquier negocio puede quedar atrapado. Si tu empresa no se deja, te vuelven el enemigo. Si cualquier plataforma decide cuidar la privacidad de sus usuarios, al rato ya les están dando en la torre con multas o sanciones.
En este rollo puso el ejemplo de la multa millonaria que le pusieron a la red social X (antes Twitter). Oficialmente, la acusaron de falta de transparencia, pero la multa llegó justo después de que Elon Musk dijo que rechazó un trato secreto con la Comisión Europea para censurar contenidos políticamente incómodos.
> Elon Musk dijo que la Comisión Europea le ofreció un trato secreto para que censurara ciertas opiniones políticas en su plataforma, a cambio de no multarlo ni aplicarles leyes duras. > — Pavel Durov
Con la llegada de la inteligencia artificial, Durov alerta que estar bajo este escrutinio estatal ya no es solo burocracia tediosa: es una pesadilla en toda la boca. Cada mensaje, cada idea, cada relación se podría revisar y analizar al detalle, mucho peor que los tiempos de la KGB.
Durov recuerda un clásico: quien quiera sacrificar su libertad por seguridad temporal no merece ninguna de las dos. Los criminales siempre encuentran la manera de evadir estas reglas, pero los ciudadanos de a pie somos los que perdemos privacidad.
¿Privacidad sacrificada por seguridad? Qué padre, pero no
Este rollo de Europa y otros países también afecta a miles de usuarios en América Latina. Las grandes empresas tecnológicas aplican las reglas que salen de allá para todo el mundo, así que cualquier cotorreo que digas en México, Argentina o Colombia podría estar en el ojo del gran hermano europeo.
Centralizar datos para «proteger» a los usuarios es un tiro por la culata. Lo que logran es crear un enorme blanco para que hackers y gobiernos se metan hasta la cocina.
Para Durov, la última defensa es que el software sea abierto y se pueda revisar por cualquiera. El mismo contó que agencias de seguridad en Estados Unidos intentaron convencer a su equipo para meter “puertas traseras” en Telegram, pero él se negó tajantemente.
Como creador de plataformas que priorizan la privacidad, conoce de primera mano los riesgos y la gran diferencia entre lo que prometen las leyes y lo que en realidad hacen. Por ejemplo, la app para verificar edad que lanzó la Unión Europea para proteger la identidad, fue hackeada en cosa de minutos.
Lo que passe con esta pelea en Europa marcará el rumbo de los derechos civiles en todo el planeta. Los usuarios comunes somos los que decidiremos si nuestros mensajes, ideas y dinero seguirán solo nuestros, o si terminarán en manos del Estado y sus algoritmos.
Lo chido es que la tecnología descentralizada le dio al pueblo la posibilidad de defenderse sin pedir permiso a nadie. La lucha está en nuestras manos: el barco se hunde o se salva dependiendo de si usamos estas herramientas o las dejamos tiradas.

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