CTO de Ledger revela que Bitcoin domina la huida cuántica… ¡pero no consigue ponerse de acuerdo!

CTO de Ledger revela que Bitcoin domina la huida cuántica... ¡pero no consigue ponerse de acuerdo!

Charles Guillemet, el jefe de tecnología de Ledger, anda preocupado por cómo Bitcoin va a enfrentar a las computadoras cuánticas. Dice que sí, que Bitcoin tiene los algoritmos para defenderse, pero que la forma en que está armada su gobernanza no deja que todos se pongan de acuerdo para hacer los cambios a tiempo. Esto lo platicó el 9 de junio en el podcast de Ledger con Mo El-Sayed.

Según Charles, el problema no es de tecnología, porque los cerebritos de la criptografía ya saben qué opciones usar: SPHINCS+, ML-DSA y Falcon, que además fueron aprobadas por una banda seria de Estados Unidos en 2024. La bronca está en que Bitcoin fue creado para que decidir cosas sea caro y complicado, y eso ayuda a que no lo controle nadie, pero también hace difícil que todos cambien al mismo tiempo.

El gachupín ve que el riesgo está creciendo rápido. Las estimaciones dicen que para el 2032 hay chance de que una computadora cuántica rompa el sistema de firmas digitales que usa Bitcoin, el famoso ECDSA. Hasta Google publicó un estudio diciendo que su algoritmo cuántico es más eficiente de lo que pensábamos, y la comunidad techie no tardó nada en confirmar eso usando inteligencia artificial.

Ahora, cambiar a los nuevos algoritmos no es gratis ni fácil. Las firmas basadas en cosas llamadas funciones hash, como SPHINCS+, son súper seguras, pero harían que Bitcoin vaya bien lento, de 7 transacciones por segundo a menos de 1, lo cual es un caos. Las otras opciones, ML-DSA y Falcon, son más chidas en tamaño y velocidad, pero no tienen tanta historia ni análisis público, como las firmas actuales que ya tienen años probándose.

Además, este rollo afecta cómo se guarda la lana digital. Muchas custodias modernas usan sistemas complicados que no funcionan bien con estas nuevas firmas poscuánticas. Otro problema que Charles menciona son los bitcoins que nadie toca, como el millón que se dice que tiene Satoshi Nakamoto, y las carteras perdidas. Eso hace más difícil un cambio obligatorio porque nadie sabe qué hacer con esas monedas.

Para esas monedas muertas, propone tres soluciones: dejarlas solitas, quemarlas matemáticamente, o congelarlas y repartirlas poco a poco como recompensa a quienes mantienen la red. Cree que la última es la menos mala, aunque sabe que ninguna es políticamente neutral ni fácil de aceptar.

Como nadie se va a poner de acuerdo fácil, Charles piensa que vamos a ver varias versiones de Bitcoin peleando entre sí, cada una con sus propias reglas y tiempos para cambiar. Ahí el mercado —o sea, mineros, casas de cambio y custodios— decidirá cuál Bitcoin es el bueno.

Aunque se podría hacer todo con orden, porque falta talento y ganas, el problema real es que el sistema para coordinar ese cambio no existe o es muy complicado. En Bitcoin, la gobernanza está diseñada para que sea difícil tomar decisiones rápido, y eso es más peligroso que la computadora cuántica misma.

Charles no habla de un desastre inmediato, pero apunta que la criptografía cae no cuando la máquina cuántica ya rompe el código, sino cuando la gente ya no confía en ella. Y esa falta de confianza podría pasar mucho antes de que haya una computadora funcionando capaz de romper ECDSA.

Así que, aunque tenemos la tecnología y el talento, la bronca es que no hay manera fácil de que todos hagan la jugada al mismo tiempo. Y mientras siga así, esta falta de coordinación es el mayor riesgo para Bitcoin en el futuro cercano.

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