El guardián oficial de Bitcoin se enfrenta a la prueba cuántica: ¡lo que pasó te dejará boquiabierto!

El guardián oficial de Bitcoin se enfrenta a la prueba cuántica: ¡lo que pasó te dejará boquiabierto!

La neta, BitGo la acaba de hacer y bien chida: ejecutaron la primera transacción con firma postcuántica sobre una red de prueba de Ethereum llamada Sepolia. ¿Qué significa eso? Que usaron tecnología bien avanzada para proteger la info contra las súper computadoras cuánticas que vienen en camino — esas máquinas que nadie sabe qué tanto destrozan la seguridad actual.

Para armar este rollo, juntaron dos cosas bien cabronas: por un lado, el algoritmo ML-DSA-44, que es un estándar recomendado por los gringos del NIST para aguantar los ataques cuánticos; y por otro, MPC (cómputo multiparte), que es como repartir la llave de una caja fuerte para que nadie tenga toda la info, sino que varios custodios tengan un pedazo. Esto es clave para que todo sea seguro y regulado, sin que nadie tenga el control total.

El reto fue combinar estos dos sistemas para que funcionen juntos sin romper la onda del control compartido de las claves. Y pues, la neta lo lograron, aunque nomás en Sepolia, que es una red de prueba sin billete real, pero que sirve para la experiencia.

¿Por qué usaron Ethereum y no Bitcoin? Pues porque Ethereum funciona con un sistema que agarra muy bien MPC, y eso es justo lo que necesitaban para meter la firma postcuántica. Bitcoin, en cambio, está más clavado en las carteras multifirma, que son otro rollo y no tan aptas para esto.

Esto no es cualquier cosa: otras bandas como Fireblocks y Dfns Labs también están en la carrera por proteger la cuna de los criptoactivos antes de que lleguen esas computadoras cuánticas que podrían chingar la fiesta. Hasta Anchorage Digital hizo su estudio para la red de Bitcoin, pero con otras técnicas. La competencia está encendida.

Claro, en la comunidad hay debate. Hay quien dice que esas máquinas cuánticas llegarán en menos de diez años, y otros creen que falta más tiempo. Pero lo que está claro es que la custodia institucional ya está moviéndose para no quedarse atrás, con pasos firmes para que la seguridad aguante esos futuros ataques.

El pinche problema es saber cuándo esta tecnología brusca pasará de red de pruebas a redes reales, con miles de millones en juego y bajo supervisión. Pero lo seguro es que la batalla por proteger el futuro cripto ya arrancó, y BitGo acaba de prender la mecha.

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