¡Descubre por qué Argentina está loca por Bitcoin! 3 expertos te lo cuentan
Desde Bexo Wallet creen que más adelante muchos players grosos en Argentina van a voltear a ver bitcoin. El economista Sebastián Cordero dice que sí, que la adopción de BTC existe, pero no es que todos se hayan vuelto locos por las criptos.
La movida con bitcoin y otras criptos en Argentina no es por moda ni por ser muy tecnos o ideológicos. Más bien, es una jugada para cuidar el dinerito en un país donde la economía está siempre en modo montaña rusa.
Tres expertos importantes coinciden en que acá se armó un fenómeno único: puro pragmatismo para no perder guita con la inflación y las trabas para comprar dólares. Bitcoin va ganando terreno como lugar para juntar ahorros a largo plazo, pero en el día a día la banda prefiere las stablecoins, esas monedas digitales que siempre valen parecido al dólar, para tener plata lista y moverla rápido.
Argentina es una de las que más usa stablecoins en Latinoamérica; de hecho, ya casi funcionan como un “banco digital” alternativo, según CriptoNoticias.
Esta movida en Argentina es muy diferente a lo que pasa en países desarrollados. Acá, por las broncas que hay con los bancos tradicionales (que no sirven mucho para freelas, pymes y gente común), la gente se tiene que ir al mundo cripto para manejar su varo.
Lo que más llama la atención es que la mayoría de los argentinos no entró al rollo cripto porque sea fan de la tecnología o la ideología detrás, sino porque les resuelve la chamba y la vida financiera.
La neta: aquí el que sabe techno no gana tanto
El uso de crypto acá es más por pragmatismo que por ser varios nerds que sepan de blockchain. Juani Podesta, el capo de Crecimiento en Bexo Wallet, lo dice clarito: “No es mito. Mucha gente empezó a usar cripto sin ni siquiera darse cuenta. Fue por necesidad, no por estar a dieta cripto”.
La demanda viene de trabajadorazos y empresas que buscan cómo manejar plata del extranjero sin morirse en comisiones o trabas. Por ejemplo, freelancers que tienen que cobrar desde fuera, pymes que pagan a proveedores internacionales o gente queriendo sacar plata de plataformas como PayPal. La solución más fácil y rápida muchas veces es usar stablecoins como USDT o USDC, que no se mueven tanto y son fáciles.
La falla del sistema bancario argentino para transacciones internacionales llevó a esta corrida masiva hacia lo digital. “Mientras la herramienta funcione y resuelva bien la bronca, a nadie le importa si es blockchain, stablecoins o cripto”, remata Podesta.
Ahí pacen los criptoinversores: muchos usan cuentas virtuales en EEUU o Europa para recibir dólares o euros, algo que los bancos de acá no logran con facilidad.
En las empresas grandes, la cosa está aún chiquita, pero se viene: aún no hay muchas firmas jaleando con bitcoin como reserva, salvo algunos casos como Mercado Libre. Eso por ahora es más un futuro cercano, tal vez cuando el bitcoin esté bien cotizado.
Además, las stablecoins crecen no solo por protegerse del peso, sino porque ofrecen rendimientos que llaman la atención. Podesta avisa que, si aparece una stablecoin con mejores tasas que una fintech tradicional, la raza la va a usar sin pensar en DeFi o ecosistemas descentralizados.
“Pensábamos que nuestros clientes iban a ser los fans de las criptos, pero llegó mucha gente que ni sabía qué era y solo busca dólares digitales porque les conviene o para no perder con el tipo de cambio. Al final de cuentas, la batalla es quién da mejor cambio y acceso sencillo al dólar, y ahí ganan las criptos”, explica Juani.
Esto nació de la urgencia, no del hype
El mercado cripto acá no se puede medir con las mismas reglas de otros países. Pablo Pérez, de Bit2me Argentina, dice que hay que verlo con otros ojos.
“No es la adopción que uno imagina. La gente no dice ‘uso cripto’, pero sí guarda su plata en stablecoins o recibe remesas digitales. Bitcoin todavía no es moneda para el mercado, sino más bien ahorro a largo plazo.”
Para Pablo, la presión económica y los líos del país aceleraron que acá maduráramos financieramente de una manera única y con urgencia. Eso nos pone en la pista mundial por un motivo distinto al del primer mundo.
Desde Bit2Me ven que ya hay 20 mil argentinos registrados, sin hacer campañas, solo porque necesitan estas opciones. Y su academia cripto tiene millones de visitantes latinos. La demanda aquí es real.
¿Y cómo va en comparación con otros países?
Sebastián Cordero explica que la adopción en Argentina es real pero no masiva ni ideológica. Es una movida súper práctica para proteger ahorros, cubrirse de la inflación, mover guita con stablecoins, hacer arbitraje y usar fintechs cripto. Todo empujado por la necesidad económica.
Esto contrasta con El Salvador, que le entró a Bitcoin como parte de un plan más político e institucional: hicieron ley bitcoin, festejan el turismo cripto, y usan bitcoin para posicionar al país internacionalmente.
También, en El Salvador el dólar ya estaba fuerte en la economía, así que no tiene la urgencia de usar bitcoin como refugio. En cambio, en Argentina hay mucha más gente usando stablecoins para la vida financiera diaria y bitcoin va paso a paso como ahorro.
Por otro lado, acá el peso de la carga fiscal y la regulación complicada hace que muchos usuarios prefieran moverse afuera o buscar soluciones que les sirvan sin tanto rollo estatal. Pero esa incertidumbre también hizo que se armaran muchas comunidades y espacios educativos donde la banda aprende a cuidarse de fraudes y engaños.
En resumen, el cripto en Argentina ya no es experimento: se está volviendo parte del día a día, con stablecoins para usar al toque y bitcoin para guardar bajo el colchón. Esto promete cambiar el banco de siempre y abrir la puerta para que empresas e instituciones también lo adopten y no se queden atrás.
Mientras la economía siga complicada, más gente va a pedir estas herramientas digitales y la educación cripto va a crecer, haciendo que cada vez más argentinos cuiden su lana de forma segura y por su cuenta. Martín Fierro version cripto, pues.

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