¡Adiós Monero, hola Dogecoin! Qubic cambia de bando y revoluciona la jugada
Qubic, un protocolo de computación descentralizada con su propio sistema de prueba de trabajo, anunció el 4 de mayo que ya no minará Monero (XMR). Ahora se enfocan en un nuevo modelo económico usando la minería de Dogecoin (DOGE).
Este cambio se hizo poco a poco, comenzando en abril. En la fase 3, que acaban de arrancar, quitaron todo lo relacionado con Monero y pusieron sus equipos ASIC únicamente a minar Dogecoin. Lo más chido es que las ganancias que obtienen no solo se quedan ahí, sino que se usan para bajar la cantidad de tokens disponibles, buscando hacer que su valor suba al hacerlos más “escasos”.
Para los que no saben, Qubic funciona con un concepto llamado Useful Proof of Work, donde su poder de cómputo no sólo mina monedas, sino que también entrena a una inteligencia artificial llamada Aigarth. Su token nativo, llamado QU, es la moneda que usan para repartir recompensas y también se compra y quema para mantener el valor estable.
El sistema es súper automático: las ganancias se convierten en stablecoins (monedas estables), con esas stablecoins compran el token QU en el mercado, y lo que sobra se quema, sin que nadie tenga que estar metiendo mano todo el tiempo. Así mantienen una presión para que la gente compre el token sin pararse a convencer a nadie.
El cambio a Dogecoin no es solo por cambiar, es una diferencia bien importante. Antes, con Monero, tenían que usar las CPUs para alternar entre minar y entrenar la IA, lo que hacía que ninguna de las dos cosas funcionara al 100%. Pero Dogecoin usa el algoritmo Scrypt, que corre en hardware especializado (los ASICs). Eso significa que los ASICs solo se ocupan de minar DOGE, mientras las CPUs y GPUs se enfocan en levantar la IA al máximo. Así, todo corre al 100% sin broncas.
En el primer día de esta fase nueva, Qubic compartió que minar Dogecoin con su sistema genera casi 8 dólares diarios por máquina, mientras que con pools normales sólo se llegan a 6 dólares, o sea, están sacando casi 2 dólares más al día por máquina. Además, la escala de Dogecoin es mucho más grande, dicen que produce como 14.4 millones de monedas al día, lo que equivale a cerca de 1.44 millones de dólares diarios en total, versus los 144 mil dólares diarios que les daba Monero.
Esto es un cambio bien pesado porque muchos proyectos de cripto se basan en monedas nuevas que van saliendo y generan inflación. Qubic va en contra, buscando modelos más ‘deflacionarios’, es decir, que disminuyan la cantidad de tokens disponibles con el tiempo. Y el hecho de cerrar la fase de Monero es un movimiento estratégico que seguro va a cambiar varias cosas para todos los que usan su red.
Pero ojo, no todo ha sido color de rosa. La etapa de Monero no fue sencilla. Antes de cerrar esa fase, el pool de Qubic llegó a ser el segundo más grande en la red Monero, y acumularon tanto poder que lograron un “ataque benevolente” del 51%, una cosa que muchos en la comunidad vieron como un riesgo serio porque puede afectar la descentralización y hasta el valor de la moneda.
De hecho, lograron falsificar 7 bloques en la cadena de Monero e hicieron varias reescrituras del registro contable, algo que hizo sonar alarmas entre varios expertos y usuarios, quienes dicen que esto mostró las vulnerabilidades de Monero, que no tiene tanto hashrate distribuido como otras redes.
Qubic no explicó mucho estos rollos en su comunicado del 4 de mayo, sólo dijeron que la etapa con Monero sirvió para validar técnicamente su protocolo. Revelaron que en un momento llegaron a controlar hasta el 45% del poder total de Monero y que echaron 3,496 bloques, además demostraron ese control del 51% públicamente.
La arquitectura de Qubic es un tema interesante porque su diseño puede conectarse a cualquier red de minería sin necesidad de cambiar mucho. Si lo que pasó con Monero se repite ahora con Dogecoin —pero en una red que mueve 10 veces más monedas al día—, podría haber un ataque del 51% en Dogecoin también. Y eso abriría otro gran debate en la comunidad.
Así que, la historia de Qubic con Monero terminó pa’l brinco con este cambio a Dogecoin. Habrá que ver cómo le va en esta nueva etapa que trae consigo más potencia y, claro, más riesgos. ¿Listos para lo que sigue?

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