¿Por qué vender tus criptos en Argentina te hace sentir más incómodo que una cita a ciegas?

¿Por qué vender tus criptos en Argentina te hace sentir más incómodo que una cita a ciegas?

En Argentina, cada vez más banda se mete en el rollo del bitcoin y otras criptomonedas para su día a día. Pero hay una pregunta que casi nadie quiere enfrentarse: ¿cómo chingados se pagan los impuestos sobre las ganancias con estas monedas digitales?

La neta es que la cosa está medio berraca. No es que la gente no quiera cumplir, sino que las leyes acá nomás no están claras y a veces es imposible agarrarle el hilo.

Desde 2018, la ley dice que las “monedas digitales” son activos que deben pagar impuestos, pero nadie ha explicado bien qué es eso exactamente. Y para acabarla de amolar, hay que definir de dónde viene la ganancia para aplicar el impuesto correcto. Si la ganancia viene de Argentina, es una tasa; si viene de otro lado, es otra cosa. Pero aquí está el detalle: Bitcoin no tiene un “jefe” o una empresa, es una red descentralizada y nadie puede decir “aquí estoy, soy el emisor”. Por eso, saber de dónde sale la ganancia queda a interpretación de los expertos.

Además, calcular lo que ganaste es un rollo. La ley ordena que uses el método “primero que entro, primero que salió”, o sea que tienes que seguir todo el historial de tus compras y ventas, con tipos de cambio y montones de transas en distintas plataformas. No sólo cuentan las ventas cuando conviertes a pesos o dólares; también se consideran ventas los intercambios entre criptos, los pagos con ellas y cualquier uso que le des.

Un ejemplo clarísimo son las tarjetas de débito o crédito que están ligadas a cuentas en cripto. Cuando pagas en la tiendita, se convierte automático a pesos, pero para Hacienda eso es una venta de criptomonedas. Si pagaste varias cosas en el año, imagínate la cantidad de operaciones que tienes que registrar.

Entonces, ¿cuánta banda y cuántos contadores pueden hacer esa chamba bien sin volverse locos?

Este desmadre muestra que hay un desfase entre cómo están hechas las leyes y cómo se usan estas tecnologías. Bitcoin es global, abierto y sin intermediarios claros, pero las reglas fiscales están pensadas para cosas más tradicionales y con papelitos que no se pierden.

Por eso los contadores y abogados tienen que ponerse las pilas, entender bien esta movida y crear formas sensatas de aplicar la ley en este mundo nuevo.

Desde mi experiencia como contador y parte de la ONG Bitcoin Argentina, les dejo unas recomendaciones para no andar en broncas con el fisco:

– Lleven un registro bien ordenado de todas sus compras, ventas, intercambios, con fechas, cantidades y precios.

– Guarden todos los comprobantes que les den los exchanges o capturen pantallas de sus operaciones.

– Recuerden que cambiar una cripto por otra también se considera venta.

– Si declaran las monedas al costo y no al valor actual, piensen si les conviene, y si hacen muchas operaciones, usen apps que lleven el control automático.

– Las ganancias “en papel” no pagan impuestos hasta que realmente vendas.

– ARCA ahora pide la clave pública de tus wallets, así que ojo con eso.

– Y la ley todavía no sabe muy bien qué hacer con bitcoin, eso genera un chorro de confusión legal.

Más allá de lo complicado, esto es un llamado a que todos nos adaptemos a estas nuevas formas de mover la lana. El uso de bitcoin y criptos no para de crecer. Por eso es clave aprender bien y usar las herramientas justas, para evitar broncas, aclarar dudas y tener un buen consejo profesional.

Si las reglas aún no están claras, el conocimiento es la neta para salir bien librado.

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