¿Por qué Matthew Sigel no está tan emocionado con Bitcoin en este momento? ¡Te lo contamos todo!

¿Por qué Matthew Sigel no está tan emocionado con Bitcoin en este momento? ¡Te lo contamos todo!

¡Qué onda, banda! Matthew Sigel, el mero mero de investigación en activos digitales de VanEck, anda optimista con el mercado de bitcoin, pero sin volverse loco aún. Dice que aunque el mercado está mostrando buenas vibras, hay que ir con pies de plomo porque seguimos en el ciclo chido de cuatro años que tiene el bitcoin.

En una entrevista con Anthony Pompliano, el gringo experto, Sigel explicó que bitcoin siempre se mueve en ciclos de cuatro años, y estos están ligados al famoso halving, ese evento que reduce a la mitad la creación de nuevos bitcoins, haciendo que la oferta chille menos y el precio a veces suba después.

Sin embargo, justo el segundo año después de cada halving suele ser bajón y este 2026 no se está portando diferente. Por eso dice que no hay que andar subiéndose al toro bronco sin más, aunque sí hay señales buenas para echar el ojo.

Por ejemplo, en el mundo de los derivados, donde se juegan contratos futuros y opciones para cubrir apuestas o ganar en las caídas, se está pagando un buen billete por protección. Eso quiere decir que la banda está agarrando sus cobijas porque puede venir bajón, pero si no ocurre, esa presión de venta se afloja y puede haber chance para que el precio suba.

Otra cosa chida que notó Sigel es que los “OGs”, o sea, los que tienen bitcoin guardado años y años, no están vendiendo mucho últimamente. Como esas monedas ya no están saliendo al mercado, baja la presión de venta y eso ayuda a que el precio se mantenga firme.

Pero ojo, porque los mineros siguen vendiendo para poder mantenerse y cambiar su chamba, claramente siguiendo la onda de inteligencia artificial y otras movidas de alta tecnología. Por ejemplo, la empresa MARA vendió como 15,000 bitcoins para pagar deudas y poder moverse con más libertad, aunque no piensan dejar de apostar por bitcoin.

Sigel también nos recordó que hay broncas grandes en el mundo, como el conflicto en el Estrecho de Ormuz, que es clave para el petróleo que mueve la economía global. Esto puede subir el precio de la energía y hacer que la inflación se descontrole; y cuando la inflación sube, la Reserva Federal sube las tasas de interés, lo que apaga un poco a los activos riesgosos como bitcoin.

Así que, en resumen, hay muchas cosas buenas y malas peleando: señal positiva en técnicos y oferta, pero el ciclo y la economía mandan la advertencia de tener cuidado. Sigel apuesta por un balance: optimismo con medida, sin echar campaña ni pánico.

¿La neta? Hay que estar al tiro, pero sin tanto drama. Bitcoin sigue en la jugada, solo hay que saber cuándo meterle y cuándo tomar aire.

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