¡Inversores de Blue Owl atrapados sin poder sacar ni un peso!

¡Inversores de Blue Owl atrapados sin poder sacar ni un peso!

Blue Owl Capital, una de las grandes en el mundo de las inversiones, acaba de ponerle freno a los retiros de dos de sus fondos más importantes. ¿La razón? Los inversionistas pidieron sacar un chorro de lana, nada menos que 5,400 millones de dólares, y la empresa dijo “no tan rápido”, solo va a dejar salir el 5% de ese dinero. Así, muchos van a tener su plata atorada un buen rato.

El foco del problema está en el fondo Blue Owl Technology Income Corp (OTIC), que tiene un valor de 6,200 millones de dólares. Resulta que en el primer trimestre de 2026, la banda quiso sacar casi el 41% de las acciones que tenían ahí, ¡una de las sacadas de dinero más grandes que se han visto en la industria! En otro fondo de la casa, el Blue Owl Credit Income Corp (OCIC), con un tamaño de 36,000 millones, las solicitudes de retiro alcanzaron el 22%, pero como la regla manda, solo pueden sacar el 5%, así que la mayoría del pueblo se queda sin acceso rápido a su cash.

Con estas noticias, las acciones de Blue Owl se fueron para abajo de volada, perdiendo ya casi la mitad de su valor este año. Y ojo, que no están solos en el lío: otras firmas como Ares, Apollo Global, Blackstone y Carlyle también sintieron el temblor, porque el miedo a que esto se contagie está bien fuerte.

Craig Packer, el jefe de los fondos de Blue Owl, dice que esto es puro “mal humor” en la industria, pero muchos andan dudando de qué tan buenos están esos préstamos, especialmente los que han dado a empresas de software, un sector que anda medio brincado con la llegada de la inteligencia artificial y toda la incertidumbre que trae.

Este cierre para sacar lana no es cosa nueva, Blue Owl se une a otras grandes que han cerrado las puertas cuando el caldo ya se pone espeso, como Apollo, Ares, Cliffwater y hasta BlackRock, que es la más grande del mundo en esto de administrar dinero.

El modelo de crédito privado, que mueve más de 2 billones de dólares, está enfrentando su prueba más dura. El problema es que no hay un mercado secundario donde puedas vender rápido esos créditos cuando las empresas o personas que deben la lana empiezan a fallar en los pagos. Y eso pone a más de uno en aprietos.

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