¡Increíble! Solana pierde el turbo y se vuelve 90% más lenta para protegerse de las computadoras cuánticas
¿Sabías que las firmas digitales que protegen Solana contra ataques de computadoras cuánticas son entre 20 y 40 veces más pesadas que las que usan ahorita? Sí, la neta se pondría bien pesada la cosa.
Alex Pruden, el jefe de Project Eleven, dijo el 4 de abril que si Solana quiere protegerse contra esta amenaza, su red sería como un 90% más lenta. Esto salió luego de unas pruebas en una red de pruebas chida que hicieron con la Fundación Solana usando estas firmas super seguras llamadas postcuánticas.
¿Y qué onda con estas firmas? Pues, cuando haces una transacción en Solana, generas una firma digital que prueba que eres el dueño de la lana. Hoy esas firmas pesan 64 bytes, pero con las nuevas serían entre 1,280 y 2,560 bytes por movimiento. Eso quiere decir que cada transacción lleva más peso y la red puede mover menos operaciones por segundo. Así que al final, si quieres más seguridad cuántica, la velocidad de la red se va de vacaciones.
Aunque el dato parece fatal, Pruden reconoció que ya hay algo concreto: una testnet con estas firmas postcuánticas, y que la Fundación Solana se merece un aplauso por meterle ganas.
Project Eleven es una empresa que se especializa en armar escudos para Bitcoin y otras redes contra la computación cuántica, y están echándole ganitas con la Fundación Solana para preparar la red ante esta amenaza emergente.
Ahora, sobre la vulnerabilidad de Solana, pues resulta que su diseño la hace más expuesta que Bitcoin o Ethereum. En estas últimas, las direcciones no muestran la clave pública hasta que firmas una transacción, pero en Solana la clave pública está visible desde que creas tu cuenta, literal, todo mundo puede verla.
¿Por qué importa esto? Porque los ataques cuánticos intentan sacar la clave privada a partir de la pública. En las redes que ocultan la clave pública, tienes una protección extra mientras no gastes. Pero en Solana, esa puerta está abierta desde el principio, lo que hace que “el 100% de la red sea vulnerable”, según Pruden.
En enero, un desarrollador llamado Dean Little sacó unas “bóvedas Winternitz” que crean claves nuevas en cada transacción usando criptografía a prueba de cuánticos. Estas bóvedas no protegen toda la red, sino solo las wallets que decidan usarlas. Incluso Google Quantum AI les dio un sello de “están rifados”.
Al final, la neta es que todas las redes, no solo Solana, tienen un mismo dilema: cómo cambiar a la criptografía postcuántica sin volverse lentos y afectar a los usuarios. No es solo cosa de técnicos, es decidir bien qué seguridad y rapidez quieres. ¿Qué prefieres? ¿Más velocidad o blindarte contra el futuro cuántico?

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