¡Impuestos para los agentes de IA que manejan bitcoin? ¡Esto te va a sorprender!

Infografía sobre impuestos y exenciones en Europa a tenencias de criptomonedas.

Intentar medir la economía digital con las reglas del mundo real es todo un rollo, dice José Antonio Bravo, un experto que sabe un montón sobre impuestos y activos digitales. Y tiene razón: controlar a los agentes de inteligencia artificial (IA) que usan bitcoin y otras criptomonedas es uno de los retos más bravos que enfrentamos hoy en día.

Aquí no hay personas físicas ni empresas tradicionales. Estos agentes de IA son como entes que solo existen en el ciberespacio, moviendo lana digital sin pasar por una ventanilla o presentar una identificación. ¿Cómo les vas a cobrar impuestos si no tienen ni cara ni nombre? Bravo lo explica claro: “¿Cómo vas a detener a un agente que abre su propia wallet con una clave privada y realiza transacciones? ¿Y cómo saber quién está detrás de ese agente o qué otro agente está moviendo dinero con él?”.

Lo malo es que estos agentes no están atados a ningún lugar. Pueden estar programados en España, operando en un servidor de Islandia, y haciendo transacciones que no reconocen fronteras. Era muy difícil antes, pero ahora es casi imposible saber dónde se genera el dinero o quién es responsable si algo se sale de control. ¿A quién le reclamas? ¿Al desarrollador? ¿Al dueño del servidor? Nadie tiene la culpa física, porque todo pasa en el mundo digital.

Además, estos agentes no pueden abrir cuentas en bancos tradicionales ni ir a entregar papeles en una sucursal bonita. Por eso, prefieren usar bitcoin y otras criptomonedas, que funcionan sin permisos y de forma global al instante, sin necesidad de intermediarios. Mientras tanto, los banqueros y el SAT se quedan viendo cómo pasa la feria.

Todo esto pone a temblar a las organizaciones internacionales, como la OCDE, que intentan entender cómo ponerle orden a esta economía digital que ya se está volviendo invisible a los controles clásicos. Bravo avisa que cobrar impuestos en este terreno va a ser una tarea casi imposible.

Y mientras la IA se mueve sin broncas, los humanos sí tienen que lidiar con un chorro de reglas fiscales que cambian de país en país. Por ejemplo, en Alemania si tienes criptomonedas más de un año, no pagas impuestos; en Malta solo si las ganancias vienen de fuera; en República Checa después de tres años tienes ventajas; y en los Países Bajos te cobran anual por tenerlas, no solo por venderlas. O sea, un lío.

En España la cosa está intensa: si haces trading con bitcoin, pagas hasta 30% en impuestos, pero si trabajas de a deveras y ganas mucho, puedes llegar hasta un 50%. Por eso mucha banda prefiere el trading, aunque si Hacienda piensa que eres trader profesional, puede que te caiga un garrotazo fiscal más fuerte.

La neta, la economía digital, con bots, IA y bitcoin, está aventándose con todo y dejando atrás a los gobiernos que no saben ni por dónde empezar a poner reglas. El rollo no es solo técnico, sino cambiar la forma en que entendemos el dinero y cómo se mueve, porque ahora es puro mundo digital sin fronteras ni papeles físicos. Los sistemas fiscales de siempre van a tener que reinventarse si quieren seguir el ritmo.

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