¡Cuidado España! Estos 2 líos fiscales están haciendo un caos con tu declaración de criptomonedas
¿Tienes crypto y crees que pagar impuestos es un relajo? Pues en España la cosa está dura para la banda que invierte en bitcoin y otras monedas digitales. Resulta que cuando ganas lana con tus criptos, tienes que declarar y pagar impuestos, pero aquí vienen los panas problemas:
Primero, para pagarle a Hacienda necesitas dinero en efectivo, ¡no en bitcoins, mano! Entonces, para conseguir ese billete, tienes que vender parte de tus criptos. El rollo es que cuando vendes para pagar impuestos, eso genera otro evento fiscal que te puede volver a cobrar al siguiente año. O sea, es como un círculo que no termina, te obliga a vender más y más y puedes quedarte sin nada.
Y luego, cuando ya haces la venta, para pagar, las bancas tradicionales a veces te bloquean las cuentas porque no entienden bien el negocio crypto y tienen sus reglas de “compliance”. Así que aunque tengas la lana, no la puedes usar y Hacienda sigue esperando.
Pero no te me agüites, que Jesús Lorente, el mero mero de CL Cripto, trae una solución chida: pedir préstamos usando tus criptos como garantía (colateral). ¿Qué quiere decir? Que no tienes que vender tus piezas digitales para tener cash; en vez de eso, dejas tus bitcoin o stablecoins en resguardo y te dan un préstamo en euros para que pagues. Como no vendes nada, no se genera un evento fiscal nuevo y no te clavan otro impuesto.
Además, hay plataformas que cuentan con su propio IBAN, la clave para que no te bloqueen la cuenta y puedas mover tu lana sin broncas de los bancos clásicos.
Eso sí, no todo es miel sobre hojuelas. Estos préstamos tienen sus riesgos: hay que pagar intereses y si no entiendes la jugada, hasta puedes perder lo que pusiste de garantía. Pero la neta es que esta opción ayuda a muchos a cumplir con Hacienda sin tener que dar marcha atrás en sus inversiones.
Así que si estás en la movida crypto y te llegan los tiempos de declarar impuestos, échale un ojo a esta estrategia. Puede ayudarte a no vender todo y, de paso, mantener tus inversiones firmes sin caer en el círculo vicioso de vender para pagar y pagar para vender. ¡Ánimo, que la cosa se pone buena!

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