Colombia en alerta máxima: ¡Llegó la hora de ponerle reglas al Bitcoin!

Colombia en alerta máxima: ¡Llegó la hora de ponerle reglas al Bitcoin!

Colombia está bien puesta en el mapa cripto, entrando en el top 20 de países con más movimiento de criptomonedas en el mundo. Nada mal, ¿no? Y para que se den una idea, más del 13 % de las fintech colombianas ya juegan con stablecoins, y se espera que esa cifra ¡se doble!

Pero la bronca aquí es que no hay una ley clara que regule todo el rollo de las criptos en Colombia. Julián Colombo, que es un peso pesado en Bitso para Sudamérica, dice que esa falta de reglas claras es lo que frena el avance a lo grande. Aunque ya casi 6 millones de colombianos se han metido en el mundo cripto usando plataformas digitales, el país aún no aprovecha todo el potencial que tiene.

Hace unos años, la gente veía la regulación como algo lejano o hasta molesto, pero la cosa cambió. Ahora las empresas quieren reglas claras para animarse a entrar al juego, porque sin eso los bancos siguen cerrando cuentas a las empresas cripto, lo que hace que sea más difícil trabajar con el sistema financiero tradicional.

Colombia compite fuerte con Brasil y México, y está entre los cinco países más activos en cripto de todo Latinoamérica. Pero las leyes se han atorado en el Congreso porque nadie se pone de acuerdo entre la Superintendencia Financiera, el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda. Mientras tanto, el ecosistema se queda en un limbo, y eso le quita confianza a todos.

La falta de regulación también trae broncas concretas: para los usuarios, hay más chance de caer en fraudes o topar con plataformas poco confiables. Para las empresas, se complica pagarle a proveedores de otros países o contratar talento fuera de Colombia.

En cambio, las stablecoins como USDC o USDT están pegando duro porque mezclan lo mejor del mundo cripto —la tecnología de Bitcoin— con la estabilidad que la banda necesita. Un ejemplo clarísimo son las remesas: antes enviar lana desde fuera costaba un ojo de la cara, hasta el 10 o 20 % en comisión. Con cripto, el dinero llega rapidísimo y casi sin costo.

Lo importante es que esas stablecoins ya están en casi una de cada siete fintech colombianas, y ese número va a crecer un chorro. Además, la DIAN está poniendo ojo en las operaciones con bitcoin, Ethereum y stablecoins, pidiendo más reportes, lo que significa que ya reconocen que el tema va en serio.

Julián Colombo aconseja que la banda se informe bien, conozca los riesgos básicos y aprenda a diferenciar entre las criptos volátiles como bitcoin y las más estables. También recomienda usar plataformas confiables que ya estén reguladas en otros países para no andar con broncas.

El talento y el uso real en Colombia están chidos, pero falta la ley que permita aterrizar todo este proyecto y llevarlo a otro nivel, uno seguro y más masivo. Sin esa regulación, el mercado seguirá creciendo, pero a paso lento.

Un dato curioso: aunque las autoridades quieran meter orden, Bitcoin no se amarra a ninguna ley humana, porque su código funciona con reglas matemáticas y criptográficas que nadie puede cambiar. Así que Bitcoin sigue su propio camino, sin pedir permiso.

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