¿Bitcoin bajo el mando de un dictador para sobrevivir a los gatos cuánticos? Nic Carter tiene la respuesta
Nic Carter, un inversionista y analista de Bitcoin, tiró la bomba diciendo que con la amenaza de la computación cuántica “estos tiempos piden a gritos un dictador”. Según él, la red de Bitcoin necesita un jefe bien puesto para organizar una respuesta, porque la forma en la que ahora se gobierna no da para enfrentar este problema.
En una entrevista que salió el 6 de abril, Carter explicó que la gobernanza actual de Bitcoin es súper insuficiente para un enemigo que no se sabe cuándo va a llegar y que pide que todos se pongan las pilas ya mismo. Dijo que el sistema está en estado de hueva total, con gente influyente que nadie quiere aceptar que tiene el poder real para hacer cambios. Básicamente, dijo que todo va en “piloto automático” porque no hay líderes de verdad.
Además, en febrero pasado ya había dicho que los desarrolladores de Bitcoin “no estaban haciendo nada” para enfrentar a la amenaza cuántica, lo cual desató una bronca cuando Adam Back, cofundador de Blockstream, salió a defender a los desarrolladores y calificó esa declaración como falsa e insultante.
Ojo, Carter es inversionista, no es criptógrafo ni programador. Así que sus opiniones vienen desde el punto de vista financiero, no técnico. Claro, como todo inversionista, sus palabras pueden estar impulsadas por sus intereses: que la amenaza cuántica se vea grave podría mover el mercado y afectar el valor de lo que tiene invertido. Eso no significa que esté inventando, pero sí ayuda a entender su punto de vista.
Sobre cuándo podría una computadora cuántica poner en peligro la seguridad de Bitcoin, Carter aventó que sería entre 2030 y 2035, basándose en cómo avanza la tecnología. Otros expertos, sin embargo, dicen que el progreso no es tan parejo, y algunos piensan que la amenaza podría llegar en otro rango, desde 10 hasta 20 años, o incluso tan pronto como 2028.
También estimó que una vez que empiece la migración para proteger Bitcoin, tomaría alrededor de 7 años, aunque se podría acelerar a 2 años en el mejor de los casos. La conclusión: si el ‘Q-Day’ llega en 2030, entonces tendrían que empezar a moverle a la transición antes de 2028 para no quedarnos tirados.
Carter habló también de las monedas de Satoshi Nakamoto, ese millón de bitcoins que supuestamente tiene el creador de Bitcoin y que no se han movido en años, con claves privadas que nadie sabe si se controlan o ya se perdieron. En un mundo poscuántico, esas monedas estarían en riesgo porque sus claves públicas ya andan rodando por la red.
El riesgo grande es que si esas monedas se queman (o sea, se sacan de circulación), el total de bitcoins en el mundo se reduce, y eso va en contra del principio básico de Bitcoin: que nadie debe poder brincar el suministro de dinero.
Pero Carter predice que puede venir una presión externa –como de grandes inversionistas o custodios– para que solo se acepte una versión de Bitcoin donde esas monedas de Satoshi se quemen. Según él, las instituciones podrían tener que decidir si sacan a Bitcoin de sus listados o exigen esa quema.
Esto último no es una realidad firme, sino una posibilidad que él ve, pero saca a relucir un problema grave: si eso pasa, la decisión sobre el suministro de Bitcoin caería en manos de unos cuantos jugadores poderosos y centralizados, lo que va contra todo lo que Bitcoin representa.
En resumen, Carter cree que Bitcoin no tiene el liderazgo ni la organización para responder rápido a una amenaza impredecible como la cuántica, que a lo mejor el problema llega antes de lo esperado, y que decisiones bien pesadas sobre monedas claves podrían venir desde fuera del mundo cripto, cambiando el juego de un modo que nadie quiere.

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