¡Bancos y Fiscalía le ponen la zancadilla al negocio P2P de criptomonedas en Panamá!

¡Bancos y Fiscalía le ponen la zancadilla al negocio P2P de criptomonedas en Panamá!

En Panamá, el mundo del bitcoin (BTC) y las criptos anda medio tambaleándose por falta de confianza. La banda está súper lista para agarrarle la onda al comercio digital P2P (ese donde la gente se intercambia crypto directo, sin intermediarios), pero las instituciones todavía no saben qué hacer con todo esto. Así que quienes se dedican a mover estas monedas, en vez de estar en confianza, están en puro lío legal y financiero.

El rollo se puso bien serio cuando Jonatan Arosemena, un comerciante que lleva cinco años en esto, contó en un podcast de la Cámara de Comercio Digital y Blockchain lo que vivió: lo usaron sin que él se diera cuenta como puente para hacer negocios turbios de bandas criminales internacionales. Netas, su bronca muestra cómo en Panamá no hay reglas claras ni policías que sepan darle seguimiento a estos casos, y los empresarios honestos terminan pagando los platos rotos.

Jonatan vende USDT (una stablecoin ligada al dólar) en Binance P2P. Le llegan pagos en dólares a cuentas bancarias acá en Panamá por sus ventas de criptoactivos. Pero, ¿qué creen? Muchas de esas transferencias venían de gente que había sido víctima de robo de identidad o de fondos ilegales que terceros movían sin que él supiera. Resultado: la Fiscalía lo jaloneó como si él fuera el mandamás de la estafa, aunque solo estaba haciendo su chamba.

“Me tocó ir un chorro de veces a la Fiscalía porque recibía movidas de gente que había sido víctima de robo de identidad. El dinero que recibía estaba sucio, pero yo ni idea tenía. Simplemente vendía mis USDT en Binance P2P normalito. Al final, el banco me cerró la cuenta y la Fiscalía me trató como si fuera el malo de la película, cuando yo sólo era el último eslabón que recibió el dinero sin saber”, contó Jonatan.

La verdad, esta experiencia le costó un buen: se dejó como 50 mil dólares entre multas, abogados y todo el café para evitar ir a la cárcel. Y ojo, que el problema es que las autoridades no están cazando a los verdaderos criminales allá afuera, así que agarran al más fácil: el que recibió el dinero en Panamá.

“Los fiscales pudieron hacer mucho más. Tenían el IP, todos los datos, pero al final pa’ ellos soy un ‘X’, un don nadie. Tú recibiste el dinero, pues tú pagas”, se quejó Jonatan.

Ni Fiscalía ni bancos han dicho claramente por qué bloquean cuentas y cierran a la gente que se mueve en el comercio P2P de criptos. Pero aquí entre nos, los bancos andan bien estrictos y con política de “cero tolerancia” con todo lo que huela a criptomonedas, porque les da miedo meter la pata con las leyes antimoney laundering (lavado de dinero).

Así que ponen la moratoria y cierran cuentas mejor, antes que perder tiempo y arriesgarse a cumplir con tantitos controles. Y como en Panamá todavía no hay reglas clarísimas para estos nuevos negocios (los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales o VASP andan “en construcción”), la neta el mero comerciante está atrapado: si quiere formalizarse, los bancos lo mandan al carajo por “alto riesgo”, y si decide operar bajito de perfil, pues no tiene protección legal.

El gremio insiste que lo que hace falta es echarle ganas a la capacitación. Hay herramientas para rastrear movimientos sospechosos, y empresas como Binance colaboran con las autoridades, pero la Fiscalía no las está usando bien todavía. Mientras eso no cambie, comprar y vender cripto directamente seguirá siendo legal, pero igual de peligroso en tribunales.

Este lío no es solo en Binance; plataformas como Zinli también están baneando cuentas sin avisar para evitarse broncas. Aunque Zinli no ha soltado comunicado formal, todo apunta a que siguen la misma línea de ojos cerrados contra risk legal.

En resumidas cuentas, sin una ley clara que regule bien las criptomonedas, los bancos y autoridades siguen aplicando mano dura para evitar que el dinero sucio entre limpio. Y así, los verdaderos chavos que quieren usar crypto con honestidad siguen en el ojo del huracán.

Así está el asunto del bitcoin y las criptos en Panamá: un party digital lleno de pila, pero con la ley y los bancos brincando en cada esquina.

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