¡Alerta Bitcoin! Científica del MIT exige un soft fork poscuántico que cambiará todo
Neha Narula, una investigadora chida del MIT Media Lab que sabe un montón de criptomonedas, lanzó el 20 de abril un plan para proteger a Bitcoin de las computadoras cuánticas, esas máquinas muy poderosas que podrían hacerle daño. Su idea es clara: hay que moverse ya con lo que tenemos, no andar esperando soluciones mágicas para todos los problemas futuros.
Este tema está bien candente en la comunidad cripto. En el último año han salido varias ideas peladitas: desde lo que propone Adam Back, que quiere meter un esquema nuevo de firmas llamado SLH-DSA en las direcciones Taproot, hasta Avihu Levy, quien sugiere proteger las transacciones sin necesidad de hacer un soft fork (o sea, sin cambios fuertes). También está Jameson Lopp, que propone una migración donde se congelarían las monedas de Satoshi Nakamoto porque no podrían moverlas si no se migran.
Neha dice que no es tanto cuánto se está haciendo, sino qué falta por hacer y si vamos a la velocidad correcta. Por eso, ella propone que empecemos ya a usar un nuevo tipo de salida poscuántica segura para Bitcoin, aunque no se hayan resuelto todos los detalles complicados.
Su plan es sencillo y con pasos claros:
1. Hacer un soft fork que meta ese nuevo tipo de salida. 2. Armar al equipo de desarrolladores de wallets y apps para que lo soporten. 3. Explicar a la banda por qué deben mover sus monedas a este nuevo formato.
La rola que está en juego si nadie migra es tremenda. La propuesta favorita de Neha es P2MR (también conocido como BIP 360), que hace que las claves criptográficas no se vean públicamente y junta esto con un nuevo código de firma poscuántica y soporte para varios esquemas secretos. Así, los usuarios pueden mover sus coins a algo que aguante la máquina cuántica, y mientras no sea una amenaza inmediata, siguen usando las firmas actuales.
Ahí no acaba. Si muchos dejan sus monedas expuestas, podría haber bronca en toda la red cuando esa amenaza llegue. Neha no sabe bien cuántos no migrarán, pero dice que se podrá ver en tiempo real cuánto avance hay en la migración.
Sobre las monedas de Satoshi, que ya están a la vista y representan más del 2.9% del total, Narula dice que no está definida su opinión y que no hace falta decidir eso ahora para seguir avanzando con lo que sí se puede.
El debate va y viene entre lo técnico y lo político. Técnicamente, usar firmas poscuánticas hace que las transacciones sean más grandes y caras, y ocupa más espacio en cada bloque. Por eso Neha piensa que la solución más chida es OP_CHECKSHRINCS, que protege contra estas amenazas y deja las firmas cinco veces más grandes que las actuales.
Para aguantar eso, propone que los bloques de Bitcoin crezcan, desde el doble hasta ocho veces más grande, y cree que eso estaría bien mientras se mantenga la descentralización.
También recoge críticas: algunos dicen que P2MR es bien difícil de implementar porque hay mil millones de wallets, y otros piensan que si casi nadie migra, mejor esperar hasta que la amenaza cuántica sea real para hacer cambios fuertes.
Pero Neha contesta y dice que ninguno de esos argumentos es para quedarse con las manos cruzadas; mientras antes haya una opción poscuántica, más tiempo habrá para mover las monedas.
Reconoce que quedan cosas sin resolver y decisiones duras, como qué hacer con las monedas que nunca se migren. Pero su postura está clarísima: esperar a tener todo perfecto antes de mover ficha es un riesgo en sí mismo. El primer paso es darles a los usuarios una opción segura, y eso no necesita que todo esté resuelto para empezar. ¡Ya estuvo suave de andar esperando!

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