¡Venezuela tendrá energía de sobra y los mineros de Bitcoin ya sueñan con el tesoro!
Venezuela tiene una capacidad para generar entre 30 y 36 GW de electricidad, pero la demanda máxima que ha tenido hasta ahora está entre 13 y 17 GW. Eso significa que, cuando terminen de arreglar las plantas hidroeléctricas como El Guri y las termoeléctricas, podría sobrar bastante energía.
Y aquí entra la minería de Bitcoin como una solución chida para aprovechar ese exceso de luz. La onda es que los centros de minería pueden prender y apagar sus máquinas rapidísimo, dependiendo de cuánta energía haya disponible. Si la gente en las casas o en las fábricas necesita más luz, los miners se apagan al toque para no saturar la red.
Alessandro Cecere, que es gerente de negocios en Luxor Mining, dice que en Venezuela ya hay operaciones que jalean entre el 0.5% y el 1% de todo el poder de minar Bitcoin a nivel mundial, usando entre 400 MW y 1 GW de electricidad. Según él, los mineros pueden ser como “los babysitters” de la red eléctrica porque se apagan para no dejarla caer cuando la demanda sube.
Un dato cool es que Venezuela quema mucho gas en la industria petrolera (el famoso gas flared), y esa basura de energía podría usarse para generar electricidad para la minería. Se calcula que este gas desperdiciado equivale a unos 2 GW de potencia, o sea, un buen pedazo de pastel energético.
La idea es que los mineros se pongan cerca de donde se genera esta energía, ya sea al ladito de las represas o en los campos petroleros, para que no se pierda energía en las líneas de transmisión y además sea más barato todo. Así no le roban luz a las casas ni a las fábricas, sino que consumen lo que de otra manera se desperdiciaría.
Cecere también comenta que la minería podría ayudar a revivir plantas termoeléctricas con inversión privada. Básicamente, si minas con 800 MW, los 200 MW que quedan pueden usarlos para la gente o para el gobierno. Eso hace que la planta sí valga la pena económicamente.
En otros lados del mundo donde hay excedente de energía o gas quemado, la minería ya funciona como un “rescatista” que estabiliza la red y genera lana sin que el gobierno tenga que meter mano con subsidios.
Aquí en Venezuela, la energía es baratísima, como a 1 centavo de dólar el kWh en algunas zonas, lo que hace que minar Bitcoin sea todavía más atractivo, aunque el precio de la luz podría ir subiendo poco a poco.
Por supuesto, no todo es color de rosa. Se necesitará un par de años para arreglar toda la infraestructura y también habrá que hacer reglas claras para que la minería grande sea legal y segura. Ya hay planes para buscar billete que impulse estas inversiones.
Además, como el clima es caliente y húmedo, los mineros tienen que usar sistemas de enfriamiento chidos, como equipos con refrigeración de agua o ajustes específicos en los softwares de las máquinas, para que no se calienten y se quemen.
Así que bueno, la minería de Bitcoin puede ser la buena onda que ayude a que la energía que sobra en Venezuela se use bien y que además traiga lana fresquecita sin tanto rollo.

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