¡El Diesel en EE.UU. se dispara y pone patas arriba el futuro del Bitcoin y el Oro!
Los precios del diésel en Estados Unidos están por las nubes, rompiendo récords y causando un buen alboroto en el mundo de la energía. Esta semana, la gasolina para diésel llegó a costar ¡6.29 dólares el galón! Eso significa que subió casi un 80% desde principios de año, según datos de TradingView. Mientras tanto, el Bitcoin se ha desplomado casi un 12% y el oro ni fu ni fa, bajando un poco después de haber tocado máximos históricos.
Pero, ¿qué está pasando? Pues la bronca viene del Medio Oriente, donde la guerra entre EU, Israel e Irán está causando que el petróleo crudo no fluya como debería. Además, las refinerías están a tope y la demanda de transporte y fábricas sigue alta, lo que convierte un problema local en una subida global de precios.
Cuando el diésel sube, eso se siente en casi todo: transporte, cadenas de suministro y, al final, en lo que pagamos en la tienda o la gasolinera. Un banco como JPMorgan dice que estos precios altos primero golpean a las empresas y luego, con el tiempo, a los consumidores.
El problema es que justo ahora los bancos centrales están subiendo las tasas de interés para controlar la inflación, aunque en realidad eso no arregla la falta de petróleo causada por estas guerras. La Reserva Federal subió las tasas 25 puntos base el jueves, dejando el interés en casi 4%. Pero muchos expertos creen que seguir subiendo las tasas para combatir la inflación provocada por el precio del petróleo es un error.
Los grandes como Goldman Sachs y Morgan Stanley ya esperan otra subida en octubre, y no solo en EUA; el Banco Central Europeo y el Banco de Japón también están afilando sus herramientas para subir tasas.
Todo esto pone presión no solo al diésel, sino también a activos como el oro, Bitcoin y las acciones de tecnología. Aunque la gente ve al oro y a Bitcoin como refugios seguros, la subida de las tasas hace que a estas inversiones les cueste trabajo crecer, como ya se vio en 2022.
Así que, en pocas palabras, la gasolina está carísima gracias a los rollos políticos y las refinerías saturadas, y mientras eso pasa, los que mandan en el dinero le están metiendo más presión con las tasas de interés, aunque eso no es la cura para el lío del petróleo. ¡A agarrarse la cartera!

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