La cripto se puso seria, pero sigue chismeando como en la plaza del pueblo

La cripto se puso seria, pero sigue chismeando como en la plaza del pueblo

Cuando Strategy decidió vender 32 Bitcoin por primera vez desde 2022, todos dijeron “¡ahí estuvo el tope!”. Pero eso de que vendieran unos pocos no significa que la demanda a largo plazo esté floja. Después hicieron una venta mucho más grande y, en vez de que fuera una rendición, salió más como que estaban haciendo “movidas” chidas para manejar su tesorería, pasando de solo guardar sus monedas a gestionarlas activamente. Mientras todos estaban clavados en el comunicado de prensa, lo realmente importante se estaba cocinando en otro lado, pero nadie lo veía.

Fabian Dori, el mero mero de inversiones en Sygnum Bank, explica esto muy bien.

Por otro lado, cuando los ETFs de Bitcoin tuvieron su peor mes en cuanto a salidas de lana, parecía que todo se venía abajo. Pero, justo en ese mismo momento, los “holders” de largo plazo, esos que nunca sueltan sus Bitcoins aunque la cosa se ponga fea, empezaron a comprar otra vez. O sea, los que saben bien cuándo entrar estaban haciendo justo lo contrario de las instituciones que vendían a lo loco. La mayoría vio un drama; los que realmente entendían el juego pensaron que era oportunidad. ¡Mismo mercado, diferentes lentes!

Y si vamos con los derivados, la historia es parecida. Hay una señal clarísima que sigo: entre los 50 contratos de futuros perpetuos más grandes, cuántos tienen tasa de financiamiento positiva. Eso nomás quiere decir quién está pagando para aguantar la posición, si los toros o los osos. Bitcoin tuvo la tasa negativa más larga desde lo del FTX, pero varios contratos ya estaban cambiando a positivo en silencio. Eso significa que el apetito por riesgo se estaba prendiendo antes de que el precio lo confirmara. Todos leían “racha récord de cortos” pero la verdad, desde adentro, la vibra ya estaba menos bajista.

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