América merece un sistema de pagos de primera, ¡olvídate de lo de segunda!
El sistema de pagos de la Reserva Federal es como un jardín bien cercado, y con razón; abrirle la puerta a cualquiera sin control puede ser un problemón. Pero esas cercas deberían estar basadas en reglas con sentido, no en criterios medio al azar. Si un banco es miembro de la Fed, debería poder usar sin broncas sus vías de pago. Si no, la innovación se va a ir volando para fuera del país, donde ningún regulador gringo pueda hacerles nada.
Algo que muchas veces se usa para poner límites es el seguro de la FDIC, pero esto es un rollo confuso. Ese seguro cuida cuando un banco presta el dinero que le dan sus clientes, pero no aplica para bancos como Anchorage Digital Bank, que guardan todo el dinero sin prestarlo. Hasta los stablecoins funcionan así: están respaldados al 100%, nada de bancos de reserva fraccionaria ni esas peleas de riesgos. Por eso, el acceso a los sistemas de pago de la Fed debería basarse en el riesgo real, no en suposiciones viejas de otros modelos de banca. Así se podría evaluar mejor quién entra y quién no.
Lo que falta no es hacer más estudios para entender leyes viejas, sino tener reglas claras y parejas que se apliquen igual a todos los bancos regulados. Porque si no, los que se fajaron para estar en reglas federales van a terminar afuera del sistema que supuestamente los admita. ¡No tiene sentido!

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