La Ola Gigante de Contrataciones que Demuestra que Polymarket Ya No Es Solo un Juego de Apuestas para Gurús del Trading
La gigante de trading de Chicago, DRW, lleva años haciendo lana con las diferencias en precios entre varios activos, y ahora se está armando un equipo especial para apostar en mercados de predicción como Polymarket y Kalshi.
Este movimiento muestra que los traders superavanzados, esos que usan matemáticas y análisis para sacar ventaja, ya ven estos mercados de predicción no como juegos raros de apuestas, sino como un lugar de chamba serio pa’ hacer billete.
Desde 1992, DRW ha dominado en derivados, bonos y cripto, y ahora está buscando gente que pueda estar al tiro con los precios en estas plataformas a la vez, detectar cuando un mercado está regalando las cosas y aprovechar antes de que se nivele todo. Estas estrategias, que vienen del mundo cripto, ya se aplican a deportes y política.
Pero no solo DRW está en esto. Wintermute, que mueve billones en cripto diario, también busca traders expertos en mercados de predicción. IMC, otro gigante del trading, quiere quienes la neta entiendan estos contratos tipo sí/no. Incluso los exchanges tradicionales de cripto como OKX y Crypto.com andan reclutando gente para estas chambas.
El boom de contrataciones muestra que las firmas grandes creen que estos mercados ya son cosa seria pa’ hacer ganancias.
¿Por qué tanto interés? Pues porque el volumen que están moviendo es una locura.
Nomás Polymarket movió entre 22 y 40 mil millones de dólares en 2025 en mercados políticos, económicos y deportivos. Y los deportes están tomando más pedazo del pastel.
Por ejemplo, solo en Polymarket, el mercado para el ganador de la Champions League manejó 256 millones, el del campeón de la NBA de 2026 tuvo 399 millones, y el de la Stanley Cup 79 millones. Esos tres solos suman más de 730 millones, casi como algunas casas de apuestas europeas medianas.
Pero, la neta, estas firmas no están aquí pa’ adivinar quién gana mejor que todos, dicen los expertos.
Harry Crane, profe de estadística y experto en estos mercados, dice que la precisión la ponen los grupos súper especializados en apuestas deportivas, no las firmas gringas.
Lo que hacen estas firmas como DRW es usar técnicas del trading tradicional para aprovechar esas diferencias en precios y mover lana antes de que los precios se igualen, sin importar quién gane realmente.
Un ejemplo reciente fue en la apuesta para el próximo primer ministro de Reino Unido.
El 14 de mayo, las probabilidades de Andy Burnham en Polymarket subieron de 24 a 43 centavos mientras crecía el rumor de que podría retar para ser líder del Labour. Pero en Betfair, un gigante de apuestas en Londres, ya lo tenían a 50 centavos. A Polymarket le tomó horas ponerse al corriente.
Pa’ alguien que apuesta casual, la diferencia parecía rara. Pa’ un trader con experiencia, era una oportunidad de oro.
Si alguien hubiera comprado contratos de Burnham en Polymarket a 24 centavos y los hubiera vendido cuando la plataforma alcanzó el precio de Betfair, podía haber ganado casi 8 mil verdes sin esperar a que pasara nada.
Esta jugada, llamada arbitraje, lleva décadas usándose por los traders para ganar con activos mal valuados entre diferentes mercados.
Claro que aquí hay un extra: Betfair liquida en libras y Polymarket en cripto, así que necesitas mucha infraestructura para mover lana entre monedas y plataformas, algo que firmas grandes como DRW saben hacer.
¿Qué más los hace entrar de lleno? Dos cosas:
Primero, el lag en la info. Las casas tradicionales reaccionan más rápido que las plataformas descentralizadas, dejando espacio para aprovechar precios que no se ajustaron todavía.
Segundo, la liquidez está muy dividida. Un mercado de la Champions, la NBA o la Stanley Cup se juega en varios lados a la vez, así que ningún lugar tiene toda la info del mercado.
Los traders usan modelos matemáticos bien padre para predecir probabilidades en deportes, como el modelo Dixon-Coles para fútbol o el Bayesian Hierarchical para básquet, que actualizan sus cálculos conforme llega más info.
Lo chido de estos modelos es detectar cuando la probabilidad que calculan no coincide con el precio del contrato, y ahí entran para comprar y vender cuando la diferencia se corrige. Esto se llama “valor de línea cerrada” o CLV.
Pero, aunque estas firmas tienen pool y datos, Harry Crane no cree que vayan a dominar el juego solo porque traen más billete.
Dice que los más pilas en apuestas deportivas llevan años en el negocio y conocen todos los trucos, y que esos grupos siguen moviendo los precios, no los nuevos traders institucionales.
Pero bueno, la migración de talento ya empezó. Los market makers de cripto están aprendiendo análisis deportivos, y los expertos en apuestas tradicionales están siendo reclutados por empresas cripto.
Y esto no es pura teoría.
HyperLiquid, un exchange onchain que movió más de 10 mil millones diarios en su apogeo, ya se prepara para lanzar mercados de predicción antes del Mundial 2026, con 64 partidos y miles de apuestas binaras.
La infraestructura avanza, los equipos se arman y las estrategias se afinan.
La gran pregunta es si las firmas grandes podrán ganarle a los veteranos con su tecnología y modelos de trading o si la experiencia pura seguirá siendo la clave. Por lo pronto, la competencia ya está aquí y promete estar buena.

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