El gobierno de EE.UU. apuesta 2 mil millones a la computación cuántica y ¡la defensa está quedando en ridículo!
Por eso los grandes inversionistas institucionales están esperando. Están a la espera de que alguien ponga orden y jale a las comunidades de protocolos, a los guardianes y a los reguladores para que todos avancen juntos. Un simple financiamiento de investigación no basta; se necesita alguien con peso para armar ese equipo. Y hasta ahora, nadie ha tomado ese rol a la altura de lo que Bitcoin necesita.
La carrera geopolítica
El financiamiento del gobierno le dio turbo a la competencia. Cada dólar que invierten en hardware cuántico reduce el tiempo que tiene la defensa para prepararse.
Al día siguiente del anuncio en EE. UU., Emmanuel Macron soltó €1,000 millones para la estrategia cuántica de Francia e invitó a Europa a “echarle más ganas” con la inversión, señalando a Estados Unidos y China como sus rivales.
Antes de ese anuncio, China ya había movido como $17,500 millones de dólares en tres fondos regionales de inversión; la jugada de EE. UU. ahora le da chance a Pekín de lanzar otra ronda de financiamiento. Esto es una carrera tripartita de política industrial y acortó el tiempo para planear, estén listos o no.
Lo que tiene que pasar ahora
La respuesta seria debe empezar con un trabajo en equipo bien coordinado para migrar antes de que la amenaza cuántica sea una realidad, porque el proceso es largo y el tiempo se está acabando.
Lo que cambia con el tema post-cuántico es la magnitud del reto de coordinación. Bitcoin está en la mira: cualquier dirección que haya gastado fondos tiene su clave pública guardada en la cadena, lista para ser atacada cuando la criptografía de curva elíptica deje de funcionar, y no hay forma de cambiar eso.

Respuestas