¡Se acabó la espera! El Senado debe mover ficha ya para dominar el mercado cripto
Hace nueve meses, el Congreso de Estados Unidos aprobó la GENIUS Act, la primera ley federal que pone reglas claras para las stablecoins, esas monedas digitales que mantienen su valor estable. ¿Y qué pasó? Pues que el mercado se prendió: en 2025, las stablecoins crecieron un 49% y alcanzaron los 306 mil millones de dólares. Empresas como Circle y Ripple ya tienen permisos para operar como bancos a nivel nacional, y el dinero formal comenzó a entrar al juego. A los reclutadores les cambiaron el discurso: si antes la mayoría de los jefazos de cripto se iban a las Islas Caimán, ahora el 90% de esas búsquedas de talento son en EU. Las reglas claras hicieron justo lo que prometían: más inversión, más gente seria metida y más negocios quedándose en casa.
Pero ahora viene lo bueno: es hora de que el Senado ponga orden al resto del mercado cripto. Hoy en día, la masa total de cripto vale 3.2 trillones de dólares y casi 70 millones de estadounidenses tienen algo ahí metido, o sea uno de cada cinco. Eso no se puede ignorar, es un mercado gigante y creciendo.
La GENIUS Act puso control a las stablecoins, pero falta la CLARITY Act, que establecerá las reglas para todo lo demás: cómo se registran y supervisan las casas de cambio, qué lindezas les toca a la SEC y cuáles a la CFTC, qué información deben dar y cómo se protege la tecnología sin custodio bajo la ley estadounidense.
Estas reglas son la base para decidir si la próxima generación de finanzas digitales se crea aquí o se va para otro lado. En la última década, el número de desarrolladores en el país bajó más de la mitad, y casi el 90% de las operaciones globales de criptomonedas (en casas de cambio centralizadas) se hacen fuera de EU. Sin reglas claras, el mercado seguirá yéndose para donde ya saben cómo jugar. Otras regiones como la Unión Europea, Singapur y los Emiratos Árabes están avanzando con sus propias leyes, dejando a EU detrás si no se apuran.
El Comité de Banca del Senado lleva años en esto, y los senadores Tillis y Alsobrooks se rifaron para lograr un acuerdo que arregla uno de los puntos más peleados: los rendimientos de las stablecoins. Gracias a eso, ahora tienen reglas más estrictas que aplican a más jugadores en el mundo cripto, con muchos sacrificios de parte de la industria. Aunque no es perfecto, este avance mantiene viva la posibilidad de una ley completa y funcional.
La ventana para actuar es corta, y el calendario legislativo no perdona. Es urgente que el Comité haga su “markup” pronto, o sea, el proceso para afinar el proyecto y que llegue al presidente antes de que acabe el año.
La CLARITY Act ya pasó en la Cámara con 294 votos, y ese apoyo mixto demuestra que hay conciencia en el Congreso: reglas claras en cripto sí sirven al interés público. Por eso, urge que el Comité de Banca avance rápido.
EEUU tiene que ponerse las pilas y finalmente establecer un marco sólido que este mercado – y el país – necesitan. Este país ha sido líder porque siempre apostó por la innovación, los mercados y la ley. Es tiempo de volver a hacerlo.

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