¡Wisconsin se mete al ring y demanda a Kalshi, Coinbase, Polymarket, Robinhood y Crypto.com!
El estado trae la queja bien puesta y dice que estas plataformas de mercados de predicciones más bien parecen casas de apuestas, no lugares de inversión.
Los mercados de predicción siempre se la rifan diciendo que sus productos son instrumentos financieros, no apuestas. Pero Wisconsin no se traga ese cuento. En una demanda nueva, va contra Kalshi, Coinbase, Polymarket, Robinhood y Crypto.com, usando hasta sus propios anuncios para decir que estas empresas están operando apuestas sin permiso.
“Ponerle disfraz bonito a algo ilegal no lo hace legal,” dijo el fiscal Josh Kaul cuando lanzó la news.
La bronca es clara: ¿estos contratos son instrumentos financieros que regula la Comisión de Comercio de Futuros (CFTC), o son apuestas bajo la ley estatal? De eso depende si este mercado crece bajo una sola regla federal o si cada estado le pone su propia ley de juegos. Y ojo, esto casi seguro va a acabar en la Suprema Corte.
Wisconsin puso tres denuncias simultáneas: una contra Crypto.com y su rama de derivados, otra contra Polymarket y sus aliados, y una más contra Kalshi y sus partners Robinhood y Coinbase (que mandan las órdenes a Kalshi), acusándolos de facilitar apuestas deportivas para la gente del estado.
La base legal es que esos “contratos de eventos” son apuestas: tú pones dinero a que pasa algo en la vida real, y si atinas, ganas una lana fija; si no, pues nada de nada.
Por ejemplo, en los documentos dicen que se pueden comprar contratos ligados a los juegos del torneo de la NCAA, con precios que reflejan las probabilidades. Si ganas, recibes un dólar; si pierdes, te quedas sin varo.
Los fiscales también mostraron que los propios anuncios de Kalshi en Instagram los llaman “La primer plataforma legal de apuestas deportivas en todo el país” y Polymarket dice ser “una plataforma donde la raza apuesta por el resultado de eventos futuros.”
El estado dice que la estructura de estos mercados cumple con la definición de apuesta, sin importar cómo se llamen o quién esté del otro lado.
Además, las plataformas cobran comisión por cada contrato, como si fueran un casino llevándose su tajada de las apuestas.
Por otro lado, la defensa de estas empresas dice que sus contratos son swaps que cotizan en una bolsa regulada y por eso solo la CFTC puede meterse con ellos.
Kalshi tuvo un golpe duro a su favor cuando un tribunal de apelaciones dijo que la decisión del regulador de no bloquear los contratos resolvía el problema de jurisdicción.
Pero los tribunales estatales no están de acuerdo. En Nevada, por ejemplo, dijeron que esos contratos son puro juego de azar, y la fiscal de Nueva York, Letitia James, declaró que “cada contrato es una apuesta.”
Por ahora, Wisconsin suma su queja a la lista de estados que están retando a estas plataformas, y todo apunta a que la Suprema Corte tendrá que decidir si llamar a algo contrato financiero es suficiente para no verlo como una apuesta.

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