Ripple quiere que el XRP Ledger sea a prueba de quantum para 2028 ¡Descubre su plan secreto!

Ripple quiere que el XRP Ledger sea a prueba de quantum para 2028 ¡Descubre su plan secreto!

Aunque la computación cuántica todavía es más ciencia ficción que realidad para la blockchain, algunos proyectos ya se están poniendo las pilas para cuando llegue ese momento.

La empresa fintech Ripple lanzó un plan en cuatro etapas para hacer que la XRP Ledger, una blockchain descentralizada, sea a prueba de cuánticas, con la meta de estar listos al 100% para 2028. La XRP es la cuarta criptomoneda más grande en el mundo y es la que usan en la red de XRP. Ripple no solo usa esta cadena y su token, también es un jugador clave construyendo en esta tecnología.

Esto sale justo después de que Google avisó que una computadora cuántica podría tumbar la seguridad de Bitcoin con menos poder del que se pensaba, y algunos analistas ponen el 2029 como el año donde habrá que estar super preparados. Los desarrolladores del Bitcoin ya están trabajando para ponerle atención a ese problema también.

Ahora, ¿qué peligro trae una computadora cuántica para la XRP Ledger? Pues tiene tres broncas principales:

Primero, cada vez que firmas una transacción con tu cuenta, tu clave pública queda expuesta en la red. Es como si pusieras tu dirección en el sobre para que vean de dónde vienes, pero sin que puedan leer la carta, salvo que tengan tu clave privada. El problema es que una compu cuántica puede descifrar esa clave privada a partir de la pública y ¡zas!, agarrar tus monedas.

Segundo, las cuentas que tienen monedas por mucho tiempo están en mayor riesgo. Mientras más tiempo tengas la clave pública en la red, más chance tiene un cuántico de atacarte.

Y tercero, hacer que todo esto sea a prueba de computadoras cuánticas no es solo un rollo técnico, también es un desafío para que todos los usuarios y apps que usan la red puedan adaptarse sin caos.

Por eso, Ripple armó un plan bien estructurado para enfrentar esto.

La primera fase, llamada “Q-Day readiness”, es una acción de emergencia para proteger las cuentas expuestas y las que tienen monedas de a mucho tiempo, si la computación cuántica llega antes de que se espere. En esta fase, se haría un cambio drástico: ya no se aceptarían firmas con los métodos clásicos y todos los fondos tendrían que moverse a cuentas con seguridad cuántica. También buscan que los dueños puedan recuperar sus fondos sin problemas, incluso si algo sale mal, usando un truco matemático llamado pruebas de cero conocimiento, que te deja demostrar que eres dueño de la clave sin mostrarla.

La fase dos ya está en marcha y la quieren tener lista para mediados de 2026. Aquí, expertos en criptografía de Ripple harán un chequeo completo de la red para ver qué tan vulnerable está y probarán defensas recomendadas por el instituto de estándares de seguridad estadounidense, el NIST. Estas nuevas defensas usan llaves y firmas más grandes, lo que puede hacer la red un poco más lenta o pesada, así que están viendo cómo equilibrar eso. Para avanzar más rápido, se juntaron con una empresa llamada Project Eleven, que es experta en seguridad cuántica, para hacer pruebas en los validadores, benchmarking y prototipos de carteras digitales.

La fase tres, que planean terminar para finales de 2026, es cuando empiezan a meter las firmas resistentes a cuánticas en la red de pruebas para desarrolladores, sin afectar a los usuarios que ya están en la red oficial. Así, los creadores pueden probar y adaptarse sin que nada se caiga. Esta etapa es clave porque cambiar todo esto es un trabajalote y tienen que hacerlo sin romper lo que ya funciona. Además, están pensando en cómo adaptar otras partes de la red para que sean cuántico-seguras, como la privacidad y las transferencias confidenciales, que son super importantes para que todo siga cumpliendo con las reglas.

Finalmente, la fase cuatro es cuando todo esto se vuelve oficial y se despliega en grande, con la meta de tenerlo todo listo para 2028. Ahí diseñarán, construirán y propondrán una nueva actualización para que toda la red use criptografía post-cuántica nativa y empiece a cambiar las firmas actuales por unas súper resistentes a ataques cuánticos.

Con estas cuatro fases, el plan suena bastante chido y podría hacer que la transición no sea un caos ni un dolor de cabeza, justo a tiempo para cuando llegue el temido Q-Day.

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