La física cuántica que está a punto de volar la cabeza a Bitcoin y las criptos ¡y puede darles un susto de muerte!

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La neta es que hoy en día la mitad del mundo carga su cartera digital en el cel. Ahora piensa que esa cartera no solo te sirva pa’ pagar tacos o Uber, sino también para invertir a largo plazo en un chorro de empresas, tan fácil como hacer un pago. Eso es justo lo que la tokenización puede hacer: poner turbo al sistema financiero, haciendo más fácil lanzar, comprar y vender inversiones.

Esta idea viene del mero mero Larry Fink, el CEO de BlackRock, la empresa más grandotota del planeta con $14.05 billones de dólares bajo su mandato. Para que te des una idea, eso es casi tres veces lo que mueve toda la economía de Alemania, la tercera más chida del mundo.

En una carta anual que le escribe a sus inversionistas, Larry dice que el problema más grande que ve en sus pláticas con líderes y empresarios es la incertidumbre. Nadie sabe qué hacer con este rollo económico. Y su solución: tokenizar.

La tokenización, según la cripto-pedia de CriptoNoticias, es convertir cosas reales —como casas, obras de arte, oro o hasta patentes— en fichas digitales dentro de redes de criptomonedas. Básicamente, darle una versión digital jugosa a lo que puedas ponerle las manos encima.

Larry también reconoce que, en tiempos donde la desigualdad está al doble, invertir es la forma de crecer económicamente, no solo ahorrar lo que ganas. Pero que invertir ha sido cosa de unos cuantos por la burocracia y las reglas. Aquí es donde la tokenización entra al quite, abriendo la puerta a la banda común para invertir en cosas que antes estaban súper lejos de su alcance.

La tokenización está rompiendo las barreras entre las finanzas clásicas y las que usan blockchain. Acciones, casas, materias primas, todo podría andar en la cadena, con más rapidez, transparencia y acceso pa’ todo el mundo. Pero la ley todavía pone sus trabas y no se puede hacer al cien por ciento todavía.

Hoy en día, casi el 90% de ese mercado digital está en dos cosas: bonos y metales preciosos, como oro. Tiene sentido que empezaran por ahí, porque el dinero y el oro son como la base de todas las inversiones.

Los fondos tokenizados de empresas como BlackRock, Franklin Templeton o Tether están enfocados en esos bonos a corto plazo y metales, casi como si fueran unas stablecoins garantizadas por el gobierno gringo. Estas inversiones pueden usarse para pedir préstamos, hacer estrategias en DeFi y, además, tienen liquidez todo el rato sin importar la hora.

En total, el mercado digital de estos activos anda en unos $17 mil millones, pero eso es puro bono y oro, el resto como casas, créditos privados o créditos de carbono aún es muy poquito porque esas cosas son más difíciles de convertir en fichas por temas técnicos y legales. Para que esto camine al cien, se necesitan reglas claras.

Pero ojo, que eso puede cambiar pronto porque la SEC en Estados Unidos anda trabajando en exenciones que dejen que estas innovaciones funcionen sin tanta bronca regulatoria mientras se aclaran las leyes.

Aunque el mercado digital sea todavía un bebé comparado con el tradicional, esto es justo lo que lo hace interesante. Bandas con lana y poder como BlackRock y JPMorgan están empujando para que la tokenización crezca y sea la norma.

BlackRock, por ejemplo, mueve lana en acciones, bonos, inversiones mixtas, activos privados, y hasta activos digitales. Si ellos le apuestan a la tokenización, es porque se viene con todo.

Por eso en la carta del buen Larry este tema está al centro. No es un rollo para mañana, es una visión a corto plazo pa’ enfrentar la incertidumbre.

Además, hay señales claras de que la regulación va avanzando. Diferentes organismos en Estados Unidos empiezan a aceptar que las acciones tokenizadas deben tratarse igual que las tradicionales.

Con reglas claras, el capital gordo que ahora está en mercados clásicos va a empezar a migrar al mundo digital poco a poco. Ya la tokenización de acciones va en aumento, y eso va jalando que más redes de cripto se usen para correr todas estas movidas.

Eso sí, que quede claro: no es que ahora todo será más chido y descentralizado. Habrá más transparencia y eficiencia, sí, y más gente podrá invertir, pero el control seguirá con los mismos de siempre, con sus verificaciones y contratos bajo la ley. Es otro caso de que “todo cambia para que siga igual”.

Por ahora, lo que no son bonos ni metales sigue siendo casi nada, pero el potencial de crecimiento es enorme y parece que nadie lo va a parar. En cuanto se arreglen las reglas, va a ser cuando de verdad veamos cómo se borran las líneas entre finanzas tradicionales y digitales, y una ola enorme de capital se lance a este nuevo mercado. ¡Ahí la llevamos!

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