¡Estratega de Fidelity revela por qué los mercados siguen firmes aunque el mundo esté de cabeza!

¡En Caracas el techno se goza y pagas con USDT como un verdadero pro!

Los bajos retumbaban, los kicks estaban a todo lo que daban y los BPM (revoluciones por minuto) estaban por las nubes en este rave bien loco.

Lo más chido: las entradas las pillamos pagando con USDT, una criptomoneda bien usada aquí en Venezuela.

La escena electrónica en Venezuela lleva rato, casi tres décadas en la jugada, y el techno es uno de los pilares más firmes. En 2026 volvieron los eventos de este rollo, pero ahora con la novedad de que podías comprar tu entrada con USDT.

El sábado 11 de abril, en La Quinta Bar, en Las Mercedes (Caracas), se armó la primera fiesta rave de Techno Veneko, un proyecto que promueve este género musical con todo.

Pues tenía que ir sí o sí. Soy fan de la música electrónica que se sale del molde típico y mainstream: hardstyle, hardcore, jumpstyle, hard techno, incluso schuanz, todo eso está en mi playlist.

Me puse a investigar y vi videos de un evento anterior en el Nuevo Circo de Caracas. La vibra estaba buena y pensé: “Tengo que ir”. Así que les escribí por Instagram y me contestaron super rápido. Ya todo pintaba para que fuera a la fiesta.

Antes de comprar la entrada vi quiénes iban a tocar, no conocía a ninguno, pero con un par de canciones me convencí de que iba a estar de poca.

Volví a chatearles para ver si aceptaban USDT para pagar la entrada, y sí, ¡salió! Aquí en Venezuela la usan mucho porque la moneda local está bien complicada. Estos USDT son como pesos digitales, estables y ideales para no andar con tanta vara.

Los organizadores, una pareja ravera llamada Elisa y Andrés, aceptaron mi pago de 15 dólares en USDT sin bronca, usando Binance Pay. En segundos ya tenía mi boleto.

Llegó el día. Tempranito del sábado estaba emocionado, como niño en juguetería. Ya en la noche, con toda la actitud, me puse mi outfit negro –obvio– y agarré un taxi que también pagué con USDT, cambiándolos a bolívares con la plataforma Crixto, que me dio una tasa mucho mejor que la del dólar oficial.

Al llegar, ya se sentían las vibras techno por todos lados. El warm-up hacía que el lugar retumbara con esos bajos pesados y la gente ya movía el bote. Yo me lancé a bailar desde el segundo uno.

Después de esperar como hora y media nos hicieron subir a la parte fuerte del local, entrando por pasillos traseros y subiendo una escalera bien chida, para caer en un cuarto enorme listo para el rave.

El lugar estaba en obra gris, puro cemento, nada fancy, solo dos escenarios, instrumentos, una barra de tragos y un buen equipo de sonido. El primer DJ, Gerard Valera, nos dio la bienvenida para prender la fiesta.

La regla era simple: nada de teléfonos, ni prejuicios, solo sentir el ritmo y la energía que se pasaba de uno a otro con la música.

La fiesta ya estaba en llamas, así que fui a la barra a echarme un Cuba Libre bien hecho, con su “pecho cuadrado” y Coca-Cola, pa’ que la noche estuviera al cien.

Pagé con Crixto y el pago móvil del bar, directo y rápido. Así no me perdía ni un beat del rave por andar esperando transferencia.

Con mi trago en mano, me moví cerca del DJ para sentir la fiesta bien de cerca.

Los DJs siguieron cayendo: Kurgans, Federico Blank, Heresicka y Nefloor, este último con un set de schranz que hizo retumbar las paredes. Cada uno tocó poco más de una hora, y la banda alrededor, quizá más de 100 personas, no paraba de bailar.

Me quedé firme con el USDT todo el rato, hasta pa’ pagar el taxi de vuelta a casa a las 6 de la mañana.

Así confirmé que sí se puede vivir en Caracas usando estas monedas digitales, siempre que tengas las plataformas para hacerlo. Y qué bueno que ya hay opciones para que cualquiera, desde cualquier esquina, pueda usar criptos en su día a día.

Según Techno Veneko, sólo unas 5 o 6 personas pagaron con USDT, incluido gente que hasta vino de otros países, pero la cosa va creciendo. En Venezuela se han movido más de USD 44 mil millones en cripto, ¡una locura!

Para mí, las criptomonedas ya son una opción chida y real para la vida en Venezuela, sea para hacer un mandado o para ir a bailar techno toda la noche.

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