¡El robo de 292 millones en crypto destapa los secretos oscuros de DeFi! Lo que los expertos exigen cambiar ya
El rollo del hackeo de casi 292 millones a Kelp DAO y el caos que armó en los préstamos de DeFi cayó justo cuando el mundo financiero tradicional estaba echando mano a las crypto con todo. Este desmadre dejó claro que, aunque vaya avanzando la cosa, todavía hay muchas cositas por arreglar para que las instituciones dejen entrar su lana sin miedo.
Justo antes del golpe, Apollo Global Management, que maneja una lana brutal (900 mil millones de dólares), se había juntado con Morpho para darle chance a los préstamos en crypto, y hasta podían agarrar tokens de gobernanza para tener voz y voto. Por otro lado, BlackRock, el manager de activos más grande del mundo, sacó su fondo tokenizado a Uniswap, la bolsa descentralizada, para que todos pudieran meterle mano.
Aunque este cotorreo no va a parar el paso de los financieros tradicionales metiéndose más en DeFi, sí les dejó un buen recordatorio: aun necesitan ajustar varias cosas antes de que llegue más billete pesado.
Nick Cherney, un capo en innovación que maneja unos 500 mil millones en Janus Henderson, dijo que estos rollos son como tropiezos, no un paro total. “Los pioneros siempre se van a topar con broncas”, dijo. Aunque estas fallas frenan un poco, también obligan a que todo sea más chido y seguro con el tiempo.
Lo que se ve al horizonte es que los activos del mundo real, ya tokenizados (como fondos, bonos y créditos), están agarrando fuerte en el mercado DeFi. Eso ayuda porque meten reglas y controles que ya se conocen bien en la banca tradicional. Estos incidentes podrían acelerar esa evolución, lanzó Cherney.
En cuanto a la seguridad, los expertos no se andan con chiquitas: lo que hay hasta ahora no aguanta la parada. Paul Vijender, jefe de seguridad en Gauntlet, dice que en DeFi y los activos en cadena, todo es una zona de batalla. El sistema solo es tan seguro como su parte más débil.
Por eso, la onda es hacer defensas bien chidas, con monitoreo constante, controles más estrictos y sistemas que no dependan de un solo filtro. Evgeny Gokhberg, fundador de Re7 Capital, apunta que muchas de las “mejores prácticas” de la industria deberían ser reglas básicas ya. Eso incluye bloqueos en acciones clave, firmas múltiples bien cuidadas, normas duras para el colateral y proteger los puentes, que son lo que más se rompe en DeFi.
Bhaji Illuminati, CEO de Centrifuge Labs, ve que el mundo financiero tradicional tardó décadas en poner sus candados, mientras DeFi quiere hacer todo pero a toda prisa. Para que las instituciones agarren confianza y pongan su lana, necesitan tres cosas:
Primero, claridad: que todos puedan ver y entender qué están comprando, con colaterales reales y reglas legales firmes.
Segundo, confiabilidad: contratos inteligentes, oráculos y procesos de gobernanza que funcionen de forma predecible y se puedan auditar.
Tercero, liquidez: que haya suficiente movimiento de dinero sin que se haga un despapaye en el mercado.
“La confianza no está peleada con ser abiertos y seguros”, dice Illuminati. La idea es que la confianza sea explícita y verificable. Y ojo, porque con la inteligencia artificial creciendo, cada capa de DeFi tiene que poner la seguridad en lo más alto.
Así que más vale ir al tiro con la ciberseguridad si quieren que esta fiesta crypto siga creciendo y sin que nos agarré dormidos.

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