¡Bombazo en criptomonedas! Coinbase consigue luz verde inicial de la OCC para su carta de confianza y acelera su conquista en custodia
Pues mira, el Banco Central Europeo (BCE) decidió dejar las tasas de interés bien quietitas, sin moverle ni tantito. ¿Por qué? Pues la cosa está así: la inflación en la eurozona va subiendo y se espera que en el segundo trimestre del 2026 llegue al 3.1% comparado con el año pasado.
El principal culpable de este aumento es la energía. Resulta que los precios de la luz, el gas y la gasolina van para arriba, y eso le pega duro al índice que mide la inflación. De hecho, pasaron de estar bajando 1.4% en 2025 a crecer más del 6% en 2026, una subida fuerte que sube todo lo demás.
Pero ojo, que en el segundo semestre del año la inflación podría calmarse un poco y bajar al 2.7%. La última que reportaron fue del 2.5%, así que no está tan disparada, pero tampoco es chiste.
¿Por qué se puso fea esta bronca? Pues el rollo fue la guerra en Oriente Medio, que hizo que el petróleo y el gas estén carísimos. Específicamente, el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa como la quinta parte del petróleo mundial, encareció todo un buen: transporte, industria y cadenas de producción. Eso se refleja en que el barril de petróleo Brent ha estado subiendo chido en todo el último año.
Ante esto, el BCE dijo “mejor no tocamos nada” y mantuvieron la tasa de depósito en 2%, la de referencia en 2.15% y la de préstamo en 2.4%. Esto es para no andar metiendo más incertidumbre, ya que con la inflación pegando y el crecimiento económico medio lento, un cambio en las tasas podría empeorar el problema.
Pero para los que están en el mundo bitcoin, esta noticia no es muy buena que digamos. Que las tasas no bajen significa que el dinero no se va a poner más barato, y por ende, menos capital va a fluir hacia la inversión en criptos. Por eso, cuando los bancos centrales no hacen recortes, el precio de bitcoin suele ir de bajada.
Así están las cosas, no más ni menos.

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