¡Alerta en Corea! El Banco quiere poner frenos estilo Wall Street a los intercambios de BTC

La fintech argentina que está revolucionando todo llega a Bolivia con su primera sucursal ¡y apuesta fuerte por las stablecoins!

La onda de los activos digitales está creciendo en América Latina, dejando atrás los métodos viejitos de las oficinas y bancos tradicionales. Por eso, la empresa argentina Takenos acaba de abrir su primera oficina en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, después de un año de chambear en modo digital y cambiando el juego en toda la región.

¿Por qué Bolivia? Pues porque en menos de un año se sumaron como 350,000 usuarios, ¡un montón! Esto hizo que Bolivia se volviera el mercado más activo para Takenos, hasta más de lo que esperaban.

La neta, esta subida no es casualidad. Mucha gente por allá anda buscando formas más chidas y rápidas para mover su lana, ya que las restricciones para cambiar dólares y los altos costos bancarios tienen a todos medio agüitados. Por eso, se han clavado con las stablecoins, que son como monedas digitales que mantienen su valor estable, y así pueden evitar broncas con el cambio.

Takenos usa redes súper baratas como Polygon, que les permite recibir pagos desde otros países y luego convertirlos a su moneda local sin tanto rollo ni comisión.

Eso sí, no todo es color de rosa: usar stablecoins también tiene riesgos, como depender de que la empresa que las emite sea confiable o que, en cualquier momento, les puedan frenar los fondos.

Aunque el Banco Central de Bolivia ya bajó un poco la guardia con las criptos desde 2024, las autoridades siguen muy al tiro para evitar que las plataformas se pasen de listos y traer problemas económicos.

Esta movida de Takenos no es única, pues en países como Venezuela y Argentina también se están adoptando estas tecnologías porque ayudan a saltarse las estrictas reglas para usar dólares y otras divisas.

Con su oficina en Santa Cruz, Takenos está juntando lo mejor de los métodos digitales con el sistema tradicional y apuntan a consolidar este camino. Pero ojo, que para que todo esto aguante chido a largo plazo, las leyes y regulaciones en cada país tendrán que ir mejorando y adaptándose a esta nueva realidad.

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