Latinoamérica Despierta: ¡Deja de Solo Usar Bitcoin y Empieza a Diseñarlo!
América Latina ha subido el nivel en esto de la tecnología: desde 2018 la cantidad de desarrolladores creció un 20%. Pero ojo, aún somos más de consumidores que de creadores; nos falta tomar el control y hacer historia.
Esta nota es de Ana Belén González, la mera mera de Ethereum México y líder de marketing en Fluid. Ella le apuesta a que más gente en la región aprenda de tecnología para abrir oportunidades de verdad.
La plática sobre IA, blockchain, bitcoin y criptomonedas ya no es solo por usarlas, porque la región ya las adoptó. El reto ahora es convertir su uso en algo real, algo que se construya y cambie las reglas del juego. ¿La diferencia? No es solo ser usuario sino construir y crear en serio.
Según Chainalysis, la adopción de cripto en América Latina creció un 63% en un año y ya mueve 1.5 billones de dólares. Brasil lidera con casi un tercio del total y está en el top 5 mundial. México, Venezuela y Argentina tampoco se quedan atrás y están entre los 20 países con más adopción. Además, aunque tenemos solo el 11% de internet a nivel mundial, recibimos el 14% de las visitas a soluciones de IA.
¿Por qué creció tanto la cripto aquí? Pues por cosas concretas: la inflación que nos duele, la falta de acceso a bancos y las tarifas altísimas para mandar plata a la familia. Por ejemplo, en Argentina, más del 60% de las transacciones son con stablecoins, que son como dinero digital pegado al dólar. En Brasil, casi el 90% de las transacciones ya usan esas monedas digitales. La cripto dejó de ser juego para volverse el guardadito en dólares para miles de personas.
Pero aquí viene la pregunta clave: ¿cuántos de esos usuarios están construyendo sobre esta tecnología? Porque crecer viendo no es lo mismo que crecer haciendo.
El reporte de Electric Capital muestra que América Latina junto con otras regiones subió su número de desarrolladores un 20% desde 2018, mientras que Estados Unidos bajó. Los que tienen más experiencia están escribiendo la mayoría del código cripto global. LATAM empieza a ser más que usuaria, pero este paso es lento comparado con todo lo que podría hacer.
La combinación de IA y blockchain ya está aquí. Grandes jugadores como Bitso, con más de 8 millones de usuarios, Ripio, Lemon, Buenbit y varios más están creciendo fuerte y construyendo la infraestructura real para toda la región.
Conozco varios equipos liderados por latinos que están en este rollo, con decenas de personas trabajando en cripto e IA, no solo aquí sino en todo el mundo. El talento está y es chido. No es promesa, es realidad diaria.
Pero no basta con tener talentazos y pioneros, hace falta que nos juntemos como comunidad, que haya lana para empezar y que no se quede todo en un proyecto sólo porque sí. También necesitamos que más gente entienda bien la tecnología, para que el paso de usar a crear sea natural.
La IA está haciendo todo esto más fácil. Antes un proyecto mínimo tomaba meses y un equipo completo; ahora con herramientas de IA se puede hacer en semanas. Esto es una gran ventaja para nosotros.
El problema es que América Latina apenas recibe poco más de 1% de la inversión global en IA, cuando debería tener mucho más considering que aquí se genera casi el 7% del PIB mundial. Usamos mucho, pero construimos poco.
Desde Ethereum México hemos visto que cuando la gente entiende la tecnología se anima a experimentar, armar cosas y crear valor de verdad.
Lo que se viene es claro: hay que dejar de sólo usar IA o cripto, para empezar a construir con ellas. Pasar de consumidores a diseñadores y maestros de la tecnología.
La oportunidad está aquí y rápido: no hay años para tomar la decisión, sino meses. Pronto tendremos olas nuevas como agentes autónomos, identidad digital sin jefes, robótica, biotech y más. La próxima economía digital será con menos intermediarios y más infra programable.
En esta etapa, ya no gana quien llega primero sino quien construye mejor. América Latina puede ser protagonista y dejar huella en la infraestructura del futuro. Pero para eso tiene que agarrar el toro por los cuernos y hacerse responsable de su destino. ¡Nos toca a nosotros hacer que pase!

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