La Ley Claridad no hará que adoptemos si no arreglan los impuestos cripto ¡Esto te va a sorprender!
Cada vez más banda se está clavando con la Clarity Act, una ley que busca poner reglas claras y chidas para la industria cripto en Estados Unidos. La idea es que Washington deje de hacer las cosas a lo loco, como antes con la administración Biden, y se arme un marco bien estructurado para este rollo.
En papel, suena a que es un gran avance. Claro, la Clarity Act define mejor qué onda con el cripto y pone orden en el desmadre regulatorio. Pero ojo: tener reglas claras no significa que la raza vaya a usar todo esto más fácil. Porque aunque el Congreso se ponga las pilas con las reglas, el rollo de los impuestos en EU sigue siendo un lío bien complicado.
Un buen ejemplo es el famoso Formulario 1099-DA, que todos los negocios que hacen de “brokers” de cripto deben dar. Este papelito busca que todo esté transparente, que se reporte todo bien y que la raza cumpla con sus impuestos. Dice cosas como cuántos activos tienes, cuándo los compraste, cuándo los vendiste y hasta se supone que debe incluir transacciones de stablecoins y NFTs.
Pero la neta, este formato está causando más broncas de las que debería. Muchos que usan cripto están recibiendo papeles con info rara, donde las ganancias vienen sin un costo claro, o no cuentan bien cuánto tiempo tuvieron las monedas, y ni siquiera toman en cuenta la actividad sin custodia (como la DeFi). El resultado: un caos de info incompleta y fragmentada que no refleja la realidad fiscal de la gente.
Para los inversionistas comunes esto significa que tienen que armar manualmente miles de transacciones de intercambios, wallets y protocolos DeFi, y muchas veces con datos que no coinciden con lo que el IRS espera. Cuando mueves tus activos de una plataforma a otra, el historial de compra muchas veces se pierde. La plataforma que recibe no puede saber cuánto pagaste originalmente. Pero el sistema está hecho como si el cripto fuera igual a acciones tradicionales guardadas en una sola cuenta de corredor. Y no es así.
La responsabilidad termina en el contribuyente: es él quien debe arreglar todo el desmadre, cuadrar cuentas y tener su historial en orden, o se va a arriesgar a que lo auditene si se equivoca. Las reglas de la Clarity Act piden que se mantenga un rastro de auditoría bien fichón para darle confianza a la industria, pero esto también pone un montón de retos que no se pueden olvidar.
Lo bueno es que estas reglas estrictas tienen la intención de proteger a los usuarios y evitar que los fondos se mezclen como en las vergonzosas caídas que hubo al principio del movimiento cripto. Pero armar estos sistemas es bien complicado. El bill entiende que necesitan soluciones que funcionen en la cadena (on-chain) y no los métodos viejos y lentos. Pero como las criptos no paran y operan 24/7, las compañías tienen que crear auditorías continuas que puedan checar en tiempo real lo que pasa en la blockchain y fuera de ella.
Aquí es donde la política gringa choca y ya se está haciendo imposible ignorarlo. Para los inversionistas chiquitos y medianos, que son mucha gente, el rollo de cumplir con todo puede costar más que lo que ganan. Y si quieren que la onda cripto crezca, eso es un problema grave.
Por un lado, el gobierno quiere apoyar la innovación y que el país lidere en activos digitales. Pero por otro lado, quiere imponer un sistema de impuestos que trata las redes descentralizadas como si fueran cuentas de corretaje con datos perfectos y completos. Eso no puede funcionar a gran escala.
Ya se han dado cuenta y han empezado a ceder en algunas cosas, como con la actividad que no está en custodia o la DeFi. Pero eso es solo el principio de lo que falta. Lo que tiene que cambiar de verdad es que el IRS reconozca que la propiedad cripto está fragmentada y que los activos se mueven entre mil plataformas distintas.
En otras partes del mundo ya van en esa dirección. Por ejemplo, la OCDE trae un marco llamado CARF que busca recopilar datos de forma estándar sin pretender que todos los intermediarios puedan reconstruir el historial gasto/ganancia perfecto de cada usuario.
Los reportes de los exchanges no deberían ser la verdad absoluta. Más bien, deberían ayudar a detectar actividades no reportadas, no obligar a millones a hacer conciliaciones imposibles con información incompleta.
Aunque en EU ya se empiezan a mover, con cosas como las exenciones para transacciones pequeñas, todavía falta mucho por hacerse. La ley busca proteger a los brokers y dealers más chiquitos para que no tengan que armar sistemas pesados, pero al mismo tiempo pone un límite que deja a las empresas medianas atoradas con requisitos súper complicados y caros, lo que podría ser un muro para que sigan creciendo.
En resumen, las reformas se están quedando atrás de lo que simplemente se dice al público. Si EU sólo llega a ser “amigable con el cripto” con reglas claras pero sin arreglar el problema de los impuestos, no van a ver que la raza use más las criptos.
Va a pasar que los grandes inversionistas y fondos seguirán en lo suyo y los desarrolladores seguirán armando cosas. Pero la gente común, la que hace falta para que crezca fuerte el mercado, se va a salir porque cumplir con todo es un rollo bien pesado.
No hace falta que EU prohíba las criptos para que su crecimiento se trabe. Basta con que los ahorre con tanto impuesto duro, mientras en otros lados diseñan sistemas que facilitan que cualquiera se meta al juego sin broncas.

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