Venezuela desperdicia tanta energía que deja a Bolivia y su Bitcoin en vergüenza eléctrica

Venezuela desperdicia tanta energía que deja a Bolivia y su Bitcoin en vergüenza eléctrica

Venezuela anda quemando gas como si no hubiera mañana, y eso es un kilo de energía que se pierde todos los días en la Faja del Orinoco, Maracaibo y el Oriente, ¡equivalente a 344,000 barriles diarios! Alessandro Cecere, un economista venezolano conocido en Twitter como El Sultán Bitcoin, soltó la bomba el 18 de mayo: si esa energía se usara para minar Bitcoin, le metería un chorro de poder de cómputo a Bolivia, que ahorita está mucho más bajito.

El Sultán no está tirando sapos ni culebras contra Venezuela, al contrario, dice que es una oportunidad gigante que simplemente no estamos aprovechando. Venezuela tiene mucha capacidad hidroeléctrica, algo así como 17.75 gigavatios, pero la red solo puede mover 8.5 realmente. Y mientras tanto, todo ese gas que queman para no contaminar la atmósfera se pierde: la energía se va al aire sin que nadie la use. Ahí nomás está la chance para que la minería de Bitcoin agarre vuelo.

Por otro lado, Bolivia apenas produce unos 10,450 gigavatios-hora al año, según sus autoridades eléctricas. Aunque el Sultán no dice cuánto hashrate (poder de cálculo para minería Bitcoin) saldría de ese gas venezolano, sí asegura que lo que se desperdicia allá es más que todo lo que Bolivia mina hoy en día.

Ahora mismo, los mineros venezolanos tienen unos 5 exahashes por segundo (EH/s) en la red Bitcoin, que no es poco, pero si aprovecharan todo ese gas quemado, podrían casi doblar ese poder y llegar a 8 EH/s, superando a Bolivia que anda con unos 2.5 EH/s. Así, Venezuela se colocaría entre los 13 países con más músculo minero en Bitcoin en todo el mundo.

Mientras eso sucede, en Bolivia también están en movimiento. Alps, una empresa italiana que maneja centros de datos para Bitcoin, planea prender una planta termoeléctrica que está parada en Cochabamba, y quiere meterle 127 megavatios para alcanzar un hashrate de 8.5 EH/s. Como que los italianos van en serio.

El Sultán se pregunta qué podría pasar si el capital privado en Venezuela se animara a usar la energía hidroeléctrica atrapada en el Bajo Caroní y todo ese gas que queman en la Faja, además de plantas de ciclo combinado como India Urquía, que están paradas por falta de lana para mantenimiento. El potencial es enorme, pero la oportunidad sigue ahí sin aprovechar.

Francesco Buffa, CEO de Alps, reconoció que Venezuela tiene un potencial brutal, con recursos energéticos enormes, pero también con problemas cambiarios similares a los de Bolivia que hasta ahorita han frenado la inversión.

Sin embargo, mientras Bolivia avanza en esto, Venezuela va para atrás. El 8 de mayo, el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, mandó desmantelar una granja de minería en San Diego, tras ofrecer un premio de mil dólares a quien dé información verificada sobre minería digital en su estado. Agarraron como 13 máquinas Antminer S9 de Bitmain, que se llevaron para la fiscalía, y el gobernador no se anda con juegos: “Tenemos que apagar hasta la última máquina minando en el territorio. Aquí nadie se rinde”.

Y no fue el único operativo: el 18 de mayo en el estado Aragua incautaron más de 4,000 equipos. La minera digital está prohibidísima en todo Venezuela, con la excusa oficial de que saturan la red eléctrica. Reportan un consumo récord de 15,579 megavatios y dicen que el 35% de los hogares tiene cortes de luz todos los días.

La recompensa de 1,000 dólares por denuncia (que es mucho más que lo que gana la mayoría de la gente ahí) sirve como vigilante para que la gente avise sobre centros de minería clandestinos.

Lo curioso es que los mismos problemas que usan para prohibir la minería —escasez de energía, red saturada, capacidad ociosa— son los que El Sultán Bitcoin dice que están ahí para aprovechar, y que podrían hacer que Venezuela tenga un boom minero como Bolivia está empezando a experimentar. Pero por ahora, dentro del gobierno no hay quien quiera abrir ese debate ni ver la minería como una solución, más bien como un problema. Así estamos.

Artículos relacionados

Respuestas