BNB Chain se enfrenta a la era postcuántica y su rendimiento se desploma al 50% ¡No creerás qué pasó!
La neta BNB Chain se aventó un reporte chido el 14 de mayo, donde se aventaron una prueba para ver si podían cambiar su red a criptografía postcuántica, o sea, un tipo de seguridad que aguante las súper computadoras cuánticas que vienen. Resulta que sí se puede, pero… ¡hay truco! El rendimiento bajó entre 40% y 50%. Eso significa que la red se pone más lenta por ahora. Eso sí, la banda de BNB Chain dice que esas computadoras cuánticas que la pondrían difícil todavía están como a 10 o 20 años de distancia, así que no hay bronca por ahora.
En sus pruebas, checaron dos tipos de protecciones que pueden ser crackeadas por las computadoras cuánticas: ECDSA, que protege las firmas de las transacciones, y BLS12-381, que agrupa las firmas de los validadores para el consenso. Para cambiar esos, probaron ML-DSA-44 para las firmas de la transacción y pqSTARK, un sistema bien cabrón basado en “pruebas de conocimiento cero”, para las firmas de los validadores.
¿Por qué usar ML-DSA-44? Porque es el único esquema de firma estándar aprobado por el NIST que ya está bien probado en la vida real. Y además, es más rápido y hace firmas más pequeñas que otras opciones, ideal para que no se arme broncota con el volumen enorme de transacciones que maneja BNB Chain.
Pero aquí viene lo jugoso: después de cambiar, cada transacción que antes pesaba apenas 110 bytes, ahora pesa como 2,500 bytes. O sea, ¡más de 2,000% más! Y los bloques, que antes eran de 110 KB, ahora llegan casi a 2 MB. Sí, eso significa que la red se pone lenta porque caben menos transacciones por bloque y si más gente quiere usar la red, las comisiones se van a poner saladas.
Eso sí, ML-DSA-44 es la opción más chida de las que hay: las otras variantes con más seguridad aumentarían el tamaño todavía más y harían que baje más el rendimiento sin una mejora que valga la pena por los años que faltan para la amenaza cuántica.
En la parte del consenso, la cosa pinta mejor. Los validadores firman seis veces juntos y ahora pesan como 14.5 KB, pero con pqSTARK lo comprimen a una prueba de solo 340 bytes, o sea unas 43 veces menos. Eso es bueno porque no les mete tanta carga y la red puede seguir funcionando sin broncas.
Esta movida de BNB Chain no es única. En Solana ya hicieron algo parecido y les pegó duro: el rendimiento cayó un 90% en pruebas con firmas postcuánticas, y las firmas eran entre 20 y 40 veces más grandes. Resultado: más lento y complicado.
La verdad es que pasarse a la criptografía postcuántica no es sólo un problema técnico, también es una decisión que puede cambiar cómo funcionan las redes para procesar transacciones. Y aunque la amenaza siga lejos, hay que irle pensando en cómo hacer la transición sin que todo se vuelva un caos.

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