¡Motiv Perú conquista lo que el Estado ni soñó con Bitcoin en SDE ep. 26!
En el episodio 26 de Separando el Dinero y el Estado, Iván Gómez platicó con Franco Granja, líder de Motiv Perú, sobre cómo una iniciativa que arrancó en 2019 como un proyecto humanitario se transformó en una de las redes de economías circulares con Bitcoin más grandes de Hispanoamérica. Ya tienen 13 ciudadelas activas y dos en proceso, repartidas en Lima, Cusco, Huanchaco, Tarapoto e Iquitos.
Franco nos cuenta que Bitcoin no llegó siendo una bandera política ni nada por el estilo. Más bien, fue una solución rápida para enfrentar la emergencia de la pandemia: la gente se estaba quedando sin comida y no quería saber nada de criptos. Por eso, Motiv usó Bitcoin primero para organizar ayuda con alimentos y educación, y después lo convirtieron en una manera para que la gente aprendiera a manejar su dinero. El chiste es que las donaciones en sats (satoshis, la fracción más pequeña de bitcoin) se mueven entre la banda de participantes, profesores y comerciantes, todo bien cerrado dentro de la comunidad, sin que se salga a dinero tradicional.
En la plática también surgió algo interesante: Iván comenta que en las zonas más rurales del Perú no hay un Estado opresor del que uno quiera distanciarse, sino un Estado que ni siquiera llega. Entonces, separar el dinero del Estado aquí no es tanto una pelea, sino más bien hacer algo que el Estado no logra. Franco lo confirma, pero agrega que el mayor problema no fue el Estado, sino las pirámides que le dejaron un mal sabor de boca al bitcoincito en esas comunidades —de hecho, a él casi le lanzaron piedras por eso.
Lo que se tiene que saber:
– Motiv Perú fue creada por Rich Swisher, un gringo CEO, y Valentín Popescu, un director de Perú que es rumano de origen.
– El proyecto empezó entre 2019 y 2020 como un asunto humanitario, nada que ver con bitcoin.
– En 2020, con la pandemia y una donación de bitcoin, el proyecto lo incluyó.
– Motiv tiene tres patas: educar, equipar y acompañar.
– Ya hay ciudades y pueblos con esta red, como 3-4 en Lima, varios en Tarapoto, Valle Sagrado, Cusco rural, Huanchaco e Iquitos está en proceso.
– En el Perú, más del 80% de la gente trabaja en la informalidad.
– En algunas comunidades, la lengua principal es quechua o aimara, por eso tuvieron que usar traductores para enseñar educación financiera.
– Así funciona la economía circular: los donantes mandan sats → Motiv los reparte a participantes → ellos pagan a profesores → los profes ahorran o gastan en negocios locales → esos negocios siguen moviendo los sats en la comunidad.
– Más de 150 comercios en Perú aceptan bitcoin gracias a Motiv.
– Entre la mitad y un poquito más de esos negocios guardan una parte de sus ganancias en bitcoin.
– Motiv tiene alianza con Fedi, que ayuda a los usuarios con beneficios cuando compran con bitcoin en brokers locales.
– Franco y Martha Calixto fueron los primeros becarios del Bitcoin Beach Fellowship, que viene de la experiencia de El Zonte en El Salvador.
– En septiembre de 2026 harán la segunda edición de la Copa Bitcoin en Huanchaco, con la Federación Peruana de Tabla y el Instituto Peruano del Deporte.
– El proyecto Ecovillage está en Tarapoto y pronto en Cusco, buscando que las comunidades sean autosuficientes con cacao, agricultura, ganadería y turismo, todo ligado a Bitcoin.
– El Banco de Crédito del Perú (BCP) fue el primero en el país en ofrecer compra y venta de bitcoin en su plataforma Cryptococos.
– Perú está entre los cinco países de Sudamérica con más adopción de activos digitales, con como 1.2 millones de usuarios; Franco dice que unos 30% son bitcoiners.
– El proyecto de ley para regular criptomonedas en el Congreso sigue guardado; el Banco Central y la Bolsa de Valores lo tienen en agenda, pero no como prioridad.
Así que ya sabes, en Perú, Bitcoin está haciendo su propia movida, no solo como dinero digital, sino como herramienta real para la gente que más lo necesita. ¡Bien las comunidades que están cambiando el juego!

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