¡Alerta! El caso PDVSA Cripto rompe el silencio tras 3 años y comienza el juicio que todos esperan

¡Alerta! El caso PDVSA Cripto rompe el silencio tras 3 años y comienza el juicio que todos esperan

El enredo judicial del famosísimo caso Pdvsa-Cripto en Venezuela ya empezó a moverse en los tribunales de Caracas. Después de tres años bien encerrados en misterio, con solo algún que otro chisme filtrado y mucha opacidad, el 20 de abril se dio el primer paso formal: arrancó el juicio. Aquí se mezcla petróleo con criptomonedas, y ese combo fue la receta para uno de los fraudes más pesados en la historia reciente.

El rollo comenzó la noche del lunes 20 en el Tribunal Tercero de Control, que se encarga de delitos relacionados con terrorismo a nivel nacional. La jueza Alejandra Romero estaba al mando en Caracas. La audiencia se alargó hasta pasada la madrugada y se suspendió cerca de la 1:10 a.m. del martes 21. La jueza la volvió a programar para el miércoles 22.

Desde el inicio, el Estado andaba medio perdido con su historia. En la audiencia, que fue a puerta cerrada y sin buen rollo de transparencia, el fiscal Eddy Rodríguez leyó que el daño económico era de 21 mil millones de dólares, pero la Procuraduría dijo que eran 23 mil millones. O sea, hasta entre ellos no se ponían de acuerdo.

La sala estaba bien custodiada, con como veinte agentes encapuchados de la contrainteligencia militar (DGCIM) y de la inteligencia nacional (SEBIN). La defensa no se dejó, y además de criticar el expediente fiscal dijo que los mismos cuerpos de seguridad se pasaron de lanza, robando bienes a los detenidos. Así se armó otro capítulo más de broncas e irregularidades.

Un laberinto con criptomonedas que dejó facturas sin pagar

En 2023 esto se vendió como una cruzada en la tele contra la corrupción, con gente en pijamas naranjas como en las series gringas. Pero hoy vemos que eso quedó más chueco que una silla vieja. Transparencia Venezuela se puso las pilas e intentó seguir el rastro de un patrimonio nacional que se evaporó gracias a sanciones internacionales y más oscuridad que en un callejón sin luna.

Para entender la gravedad del asunto, hay que ver el hueco que se abrió en las arcas públicas. Entre 2020 y 2023, la estatal petrolera Pdvsa dejó de recibir casi 17 mil millones de dólares, o sea, casi un 30% del PIB del país en 2022.

De todo eso, más de 3 mil 600 millones se consideran perdidos para siempre, porque intermediarios sin experiencia, pero bien enchufados políticamente, se llevaron buques llenos de barriles y nunca supieron más de ellos.

Lo demás está en el limbo, unas cuentas que deberían cobrar, pero que parecen fantasmas, cuatro veces más de lo que se junta en impuestos anualmente. El petróleo salía, pero el dinero nunca regresaba al gobierno.

Esto fue un plan maquiavélico que aprovechó que el Estado quería evadir las sanciones de 2019. El fiscal general Tarek William Saab contó cómo la red usaba plataformas de criptomonedas para mover el dinero sin que los bancos clásicos se enteraran. Se usaron exchanges globales como Kraken y se jugó con la Ley Antibloqueo, que dejaba usar criptos y hasta “buques fantasma” que apagaban sus radares para esconder el trayecto del petróleo.

La stablecoin Tether fue la moneda puente para mover lana a cuentas en Hong Kong, Panamá y Emiratos Árabes, bien lejos del ojo vigilante de las autoridades normales.

La cosa estuvo tan grave que la Fiscalía acusó a varios por traición a la patria y lavado de dinero. Entre ellos, a Antonio Pérez Suárez, que era vicepresidente de Comercio en Pdvsa, a quien le acusan de pasar facturas sin pagar por más de 13 mil millones de dólares directo al balance del Estado.

La jugada era cerrar esas cuentas como si ya estuvieran pagadas, aunque no hubiera ni un peso, mientras que el dinero real iba a empresas nuevas, de maletín. Y la mitad de las cosas que se supuestamente recibieron, como camiones de agua o comida, nunca llegaron completas.

El costo social del desfalco

Mientras el juicio avanza, la lista de los que están en el banquillo sigue creciendo y con ella las dudas, pero ninguna tan fuerte como la del mismísimo Tareck El Aissami. Después de años desaparecido y de que se inventaron mil historias, ahora reaparece en silla de ruedas y muy deteriorado de salud.

Más allá de la justicia, este caso también se mide por lo que se dejó de hacer con esa lana. Según Transparencia Venezuela y Ecoanalítica, el dinero perdido habría sido suficiente para echar a andar servicios básicos esenciales, como salvar el sistema eléctrico o fortalecer la agricultura en un año completo.

Ahora los tribunales no solo tienen que decidir quién metió la mano en la lata, sino cómo hacer que lo que se confiscó —desde propiedades de lujo hasta desarrollos inmobiliarios— sirva para cubrir la falta de inversión que tanta falta hace en la infraestructura básica del país.

Así que, entre laberintos legales, criptos y petróleo que salió volando sin dejar billete de regreso, esta historia apenas empieza a escribirse en los tribunales. Y la neta, todos quieren ver cómo termina este culebrón.

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