¡Bancos y criptos en Venezuela: el dúo inesperado que nadie vio venir sin sanciones!

¡Bancos y criptos en Venezuela: el dúo inesperado que nadie vio venir sin sanciones!

Venezuela está haciendo movimientos bien locos en el mundo financiero, y mientras las potencias más pilas del planeta se quedan con la boca abierta y medio desconfiadas, acá ya se armó la fiesta. Gracias a la Licencia General 57 que le dio la OFAC de Estados Unidos, el país dejó de estar aislado y se convirtió en el lugar perfecto para que neobancos y empresas de bitcoin y criptos se apunten al juego y estén preparando su llegada con todo. Hoy en día, casi el 80% de los bancos venezolanos ya están funcionando como brazo operativo para manejar activos digitales, o sea, las criptomonedas.

Desde que entró en vigor esta licencia, Venezuela es como ese terreno fértil donde los neobancos, exchanges y firmas extranjeras de criptos están listos para integrarse con las fintech y bancos locales, ¡ya no hay vuelta atrás! Aunque la atención mundial anda por el petróleo venezolano que vuelve a los mercados, hay un tesoro menos visible pero igual de importante: la adopción de criptoactivos, que en Venezuela es de las más fregonas del mundo.

La infraestructura para usar criptomonedas aquí ya está echando humo. Dany Colmenares, de Crixto Venezuela, dice que la banca está más conectada que nunca con su plataforma. Los venezolanos pueden convertir bolívares en stablecoins como USDT en solo tres segundos, usando API conectadas con el Pago Móvil. Esto es parte de una movida diaria que le facilita la vida a la banda.

Detrás de todo esto hay reglas bien diseñadas, medio chidas, que vienen desde recomendaciones internacionales hasta las recientes leyes venezolanas — las Providencias SCA-001-2025 y la Resolución 016-2025 — que ayudan a que los bancos trabajen con cripto cumpliendo todas las normas de control de riesgos y lavado de dinero, digamos, para que la cosa no se salga de control.

En países como Panamá, Colombia o Chile, la relación entre bancos y criptomonedas ha sido más tormentosa y los bancos a veces cierran cuentas por miedo a problemas regulatorios. Pero en Venezuela, por necesidad, ya existe un puente: los bancos ponen el billete en bolívares y las empresas tecnológicas se rifan con la parte digital y guardan ese dinero virtual.

Para muchos, esto es cuestión de sobrevivencia. Jhon Montesinos, CEO de RECripto, dice que con un bolívar que no da una y una inflación que nos tiene chorreando, los venezolanos se hicieron “cripto-nativos” por puro instinto. Más que algo trendy, las criptos se volvieron el salvavidas para proteger los ahorros y comprar cosas desde el cafecito hasta la lavadora.

Eso sí, esta ola cripto no es un rollo que todos entienden fácil o que solo está de moda; la gente ya la usa sin tanto rollo educativo. Pero ojo, según Antonio Rusoniello, experto en criptoactivos, el uso de criptos es medio cíclico: los venezolanos solo las sacan del cajón cuando la economía les aprieta y necesitan lo que esas monedas digitales les ofrecen, pero cuando la cosa mejora un poco, el uso baja.

Mientras tanto, en EE.UU. las cosas se están poniendo más flexibles con las regulaciones para que bancos y cripto convivan sin broncas, pero en Venezuela el motor principal es la necesidad pura y dura, no un marco regulatorio que baile al ritmo de la innovación. Aquí se está haciendo todo con cuidado, como quien camina en terreno minado.

Pero algunos están empujando para que los bancos no solo sean pasillos para mover dinero, sino que también vendan criptos directo. Richard Ujueta, presidente de Cavecom-e, asegura que la banca se está perdiendo una chanza histórica de negocio, porque Venezuela anda en la posición 18 a nivel mundial en adopción de criptomonedas y eso es un tesoro que no pueden ignorar.

Entre tanto avance empresarial, el gobierno mantiene el silencio. Aunque se sabe que desde el sistema Pago Móvil se está trabajando para meter USDT y otras stablecoins en la banca, esto es como tema tabu oficial y se prohíben anuncios públicos. Después del berenjenal que se armó con la intervención de SUNACRIP en 2023, nadie quiere hablar mucho y prefieren ir tranqui.

Pero, eso sí, no todo es color de rosa. Para Montesinos, aunque quieran echar a andar una economía digital al 100%, la realidad es que la luz se va y el internet falla en muchas partes—sin eso, la cosa no camina. Además, los venezolanos cargan con la desconfianza de siempre, porque las reglas del juego cambian cada rato y eso hace difícil confiar en cualquier sistema, sea del gobierno o privado.

Al final, mucho depende de que este experimento, nacido de la necesidad y la sobrevivencia, se vuelva un esquema firme que dé no solo código y tecnología, sino también seguridad y estabilidad para todos los que van apostándole al futuro cripto en Venezuela.

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